martes, 17 de febrero de 2026

Estados Unidos. Violencia y Poder

 

Hay una cosa en la que hay que platicar y tiene que ver con la violencia.

 Desde el genocidio en Gaza y el secuestro en Venezuela hasta las caserías de ICE, ver la escalada bélica de Estados Unidos como una muestra de fuerza es un error fundamental. 

La paradoja real es que la violencia y el poder son opuestos: donde uno reina, el otro falta. Lo que vemos no es un imperio poderoso, sino uno impotente, que recurre a la fuerza bruta porque ha perdido la capacidad de hacer política.



 Las recientes protestas masivas contra las redadas anti inmigratorias confirman que la guerra del imperio no es sólo por recursos externos, sino contra la humanidad misma. El poder es la capacidad humana de actuar concertadamente. Requiere legitimidad y consenso. Washington ha perdido esto. Al no poder ya ni liderar ni convencer, recurre a su atítesis: la violencia. Esta es puramente instrumental, sirve para destruir o para tomar el petróleo, pero nunca puede crear autoridad. 

El fusil logra obediencia inmediata, pero jamás lealtad. ¿ cómo se dialoga con quien sólo entiende por la fuerza? La diplomacia ha demostrado ser un escudo de papel. Para Estados Unidos, el diálogo es sólo tiempo muerto mientras cargan las armas. 

No se puede negociar con quien te apunta a la cabeza porque la premisa del diálogo es la horizontalidad, el reconocimiento del otro como un igual. Bajo esta luz, las confesiones de Trump y la brutalidad en Gaza no son errores, sino la admisión de que el saqueo sustituyó a la diplomacia.

 El sistema, incapaz de generar riqueza mediante cooperación, usa la violencia como herramienta económica de emergencia. Cada disminución de poder es una invitación a la violencia. No estamos en presencia de un líder omnipotente, sino de una tiranía global en bancarrota moral. La forma de gobierno más violenta, pero la menos poderosa. 

Frente a su violencia solitaria e instrumental, nuestra respuesta debe ser reconstruir el verdadero poder: la capacidad de los pueblos del sur de actuar, resistir y crear concertadamente. y empezar a confiar en nuestra propia fuerza colectiva.

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