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domingo, 13 de septiembre de 2026

Informe PISA, Mirada desde Cuba

 Cuba no está en PISA: por qué eso importa menos de lo que parece

Cuba, aprender a pesar de los obstaculos y bloqueos

Cada vez que salen los resultados de PISA, en Cuba se repite la misma conversación. Nos preocupamos. Nos preguntamos cómo habríamos quedado. Nos comparamos con Chile, con Uruguay, con Perú. Y en el fondo, sabemos que la comparación es injusta, pero la hacemos de todas formas porque llevamos décadas midiéndonos con la vara de otros.

Quiero plantear algo distinto. No se trata de evadir la discusión ni de decir que PISA no sirve. Se trata de entender qué mide PISA, para quién lo mide y por qué los resultados de esa prueba no reflejan lo que realmente pasa en la educación .

PISA no mide educación: mide preparación para el mercado

Empecemos por lo obvio. PISA no es una evaluación pedagógica. La elabora la OCDE, una organización de cooperación económica, no educativa. Sus pruebas están diseñadas para medir habilidades que el mercado laboral necesita: interpretar gráficos, resolver problemas aplicados, leer instrucciones técnicas y adaptarse a entornos digitales. Son competencias útiles, pero son las competencias de una economía de mercado flexible.

  • Lo que PISA mide: Lo que una sociedad orientada al mercado valora.

  • Lo que PISA no mide: No hay una prueba de solidaridad, de pensamiento crítico aplicado a problemas colectivos, de capacidad para innovar con recursos escasos ni de conciencia social.

Esto no es una opinión marginal. Sindicatos de profesores en Europa han señalado que detrás de PISA hay una visión de "élites económicas mundiales" y que la OCDE promueve políticas que han condicionado las reformas educativas de muchos países, ignorando los currículos nacionales y los contextos socioeconómicos de los estudiantes.

El problema del formato: computadoras, conectividad y sesgos

Hay otro problema más concreto. Desde 2015, PISA se aplica principalmente en computadoras, lo que introduce un sesgo enorme. Los países con mayor penetración tecnológica tienen estudiantes familiarizados con ese formato. Los países con menos computadoras en las escuelas parten en desventaja, no por falta de conocimientos, sino por falta de práctica con la herramienta.

En América Latina, la brecha es evidente. En países como República Dominicana, Colombia, Guatemala o Perú, menos de la mitad de los estudiantes tienen acceso a internet y computadora en casa. La propia OCDE reconoce que la brecha digital entre el Norte y el Sur global puede exacerbar las desigualdades existentes en los resultados educativos.

El impacto del bloqueo: Cuba enfrenta una limitación adicional. El bloqueo es una realidad material que afecta el acceso a tecnología, conectividad y recursos. Las escuelas cubanas no tienen mayoritariamente computadoras para cada estudiante. En PISA, esto representaría una desventaja estructural independiente de la calidad de la enseñanza.

Lo que la educación cubana sí hace (y no sale en los titulares)

Ahora hablemos de lo que Cuba hace, porque también cuenta y casi nunca aparece en los rankings internacionales.

1. El método "Yo Sí Puedo" y la erradicación del analfabetismo

Cuba no solo erradicó el analfabetismo en su propio territorio en 1961. Convirtió ese logro en un programa de cooperación internacional que ha enseñado a leer y escribir a más de 10 millones de personas en más de 30 países.

El método "Yo Sí Puedo" recibió el Premio Rey Sejong de la UNESCO en 2006. Gracias a él, países como Venezuela, Bolivia y Nicaragua fueron declarados "Territorios Libres de Analfabetismo", y se ha aplicado desde Argentina, México y Colombia hasta comunidades aborígenes de Australia. Ninguno de los países altamente rankeados en PISA ha desarrollado un impacto alfabetizador de esta escala.

2. La ELAM: compensar las lagunas del continente

La Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), fundada en 1999, ha graduado a miles de médicos de toda la región. Para ingresar, la ELAM imparte un Curso Premédico obligatorio de 20 semanas para nivelar a los estudiantes en Matemática, Biología, Física, Química y Español.

Esto evidencia que los sistemas educativos de los países que participan en PISA no siempre garantizan una formación básica sólida al egresar del bachillerato. La ELAM compensa esa base; PISA no lo mide.

3. Olimpiadas académicas: resultados sin sesgo digital

En los últimos años, 2024 y 2025,  estudiantes cubanos formados en escuelas públicas y con métodos tradicionales han destacado en competencias internacionales:

  • Matemáticas (IMO 2025): Medalla de bronce alcanzada por Marcel Gámez Salvó (logro que no se obtenía desde hacía una década).

  • Química (Mendeleev 2025): Una medalla de plata y tres de bronce.

  • Biología (Iberoamericana 2024): Tres medallas de oro y una de plata.

Estas competencias no se realizan en computadoras ni miden habilidades financieras; evalúan conocimiento profundo y resolución de problemas complejos en igualdad de condiciones académicas.

Dejar de mirarnos en el espejo equivocado

PISA no puede medir la capacidad de un país para alfabetizar a millones, formar médicos comprometidos ni sostener un sistema pedagógico que considera la educación como un derecho universal y gratuito, no como una mercancía.

Si Cuba participara en PISA, probablemente enfrentaría dificultades en el formato digital. Pero eso no significaría que su educación sea inferior, sino que PISA mide otros parámetros.

La pregunta no es si Cuba habría quedado bien o mal en el ranking. La pregunta es si PISA es la medida adecuada para juzgar el proyecto educativo cubano. La respuesta, con los datos en la mano, es que no lo es. Quizás no estar en PISA sea la oportunidad para dejar de mirarnos en el espejo equivocado


Humberto. Tours en la Habana. Historia, Arte, Sociedad. WhatsApp+5352646921 

Instagram: humberto_habana