30 enero
Diario — Día 1
Después del día uno de que Trump decidió bloquear a Cuba en todos los sentidos con el petróleo y sancionar a los países que directa o indirectamente suministren petróleo a Cuba, la primera reacción que tuve fue enviar un mensaje por WhatsApp a los amigos por ahí para despedirme. Les dije que si desaparecía, no se preocuparan: que sencillamente, posiblemente, la compañía telefónica no tuviera petróleo, que Cuba no tendría petróleo.
Puede parecer un poco anticipado. Puede sonar exagerado. Pero realmente estas experiencias las vivimos, y nos sorprendieron ya varias veces en la historia de Cuba.
En mi generación, la primera sorpresa grande fue cuando desapareció la Unión Soviética y comenzó el Período Especial. Todo lo que vivimos después fue terrible. Lo que pasa es que en ese momento pensábamos que el problema iba a durar un tiempo, que no iba a ser tan dramático. ¿Por qué? Pensábamos que el gobierno podía encontrar una solución.
Pero claro, existía ya una ley Torricelli y, varios años después, vino la ley Helms-Burton, que eliminó casi toda probabilidad de solucionar. Pasamos muchos años comiendo muy mal, con grandes apagones… y aun así persistíamos. Pero sí existió una figura como Fidel Castro. Fue una presencia constante, una brújula emocional en medio de tanta incertidumbre.
Y luego, hasta que en el 1998, 1999, surgió Chávez en Venezuela, hubo una esperanza. Esa esperanza nos hizo resistir, quizás dos años más, hasta que Chávez estuvo bien consolidado como para comenzar a venderle petróleo a Cuba primero y después enviarlo en situaciones de mucha emergencia.
Después vino la pandemia —la reciente, entre 2019 y 2021— y nuevamente quedó la economía cubana en cero. El gobierno se gastó todo el dinero manteniendo una población de casi 11 millones de personas en sus casas, alimentándolos. Inclusive en aquella época no había grandes problemas con el petróleo y por lo tanto no hubo apagones tan severos, pero el Estado se quedó sin dinero. Terminó la pandemia y Estados Unidos aprovechó la situación, supo todo esto y apretó aún más.
Y entonces, los dos primeros 20años posteriores a la pandemia fueron los de grandes emigraciones —el 20, el 2021, el 2022— hacia Estados Unidos y todas las crisis que sabemos que hoy existen.
Sé que no va a alcanzar por muchas precauciones que tomemos, por mucho que almacenemos, por mucho que nos preparemos. Las circunstancias pueden ser terribles. Muchas personas pueden morir si se mantienen las condiciones tal como están.
Pienso que mi mamá puede morir por la edad, por las enfermedades.
Me acuerdo que en todos estos tiempos, sobre todo en el 1994, hubo dengue de todas las maneras posibles, pero también neuropatías, que todavía las personas arrastran hoy en día, como arrastramos hoy en día el chikungunya, que coincidentemente vuelve a aparecer en un momento de crisis.
En mi opinión, la CIA está haciendo un muy buen trabajo, pero bueno… es una opinión que solamente indica la experiencia, no la realidad.
Y, en fin, ese fue el primer día. Realmente hizo un frío muy fuerte, no pude casi dormir y me levanté todo alterado al día siguiente por falta de sueño, por preocupación, por angustia.
Y eso, que alguien poderoso decidió que no hay reglas.
............
Dia 3-4 (en febrero)
La gente ha perdido el sentido del peligro. Están como si nada, al menos la gente que yo veo. El que cocinaba con electricidad ahora compra carbón sin mayor preocupación. La gente está muy relajada. No tienen sensación del peligro, de lo que pueda pasar. Aunque lo hayamos vivido otras veces, esta vez no es lo mismo.
Hace mucho frío en La Habana estos días, lo que empeora la sensación. Estamos encerrados en las casas con este frío intenso. Son días grises. Todo tiende a la tristeza y la depresión. Pero la gente no la veo realmente muy preocupada.
Hay un gran contraste entre todo lo que se ha dicho hasta ahora y la realidad actual. Todavía había personas que decían que el bloqueo no existía. De repente esto ha sido como un mazazo.
Es similar, supongo, a los venezolanos que creían que Trump no estaba por el petróleo sino por la libertad de Venezuela. Se lo creyeron y ahora es un golpe duro, porque realmente está solamente por el petróleo. Lo mismo ha pasado ahora: se dan cuenta de que es el cierre total. Ya no tienen excusa para decir que no hay bloqueo.
Internacionalmente no veo mucho movimiento. El mundo... es una situación muy compleja. Cuba apostó por el BRICS porque se ha vendido como una plataforma de multilateralismo. Esta es la primera prueba importante del BRICS para demostrar si realmente el mundo puede ser multipolar o no, y para tomar las medidas necesarias.
Si no actúan, van a arrastrar este estigma toda la vida. Dondequiera que vayan, donde se paren, siempre habrá quien les eche en cara la pasividad y el haber abandonado a Cuba.
Por lo demás, cierro por hoy.
.............................................Días 5 al 8 – Después del bloqueo petrolero Americano
Ya empezaron a tomarse medidas más fuertes: limitación del transporte, restricciones en hospitales, ajustes en las conexiones básicas. Lo que ha pasado otras veces.
Me ha sorprendido, independientemente de que es una situación dramática, la cantidad de cosas que se han ido haciendo para prevenir algo parecido. Por eso era algo que tarde o temprano pasaría con Cuba. No solamente por el conflicto directo que tiene Estados Unidos con nosotros, sino por cómo va el mundo. Hay muchas guerras, muchos conflictos, sube el precio del combustible. Los acuerdos, por ejemplo, para que Rusia nos enviara petróleo ahora son casi imposibles de concretar porque no se le da paso por el Mediterráneo, por el Mar Negro. Sería casi imposible.
La gran sorpresa, que sucedió con la pandemia y ahora vuelve a suceder, es que se empezó a distribuir gas licuado. Llegó un barco de nombre Sandino del que no se sabe cómo obtuvo petróleo ni de dónde vino. El silencio tiene que ser porque hay cosas que para lograrlas deben mantenerse ocultas, el famoso dicho de José Martí.
En Estados Unidos están preparando el banquete de bodas. Aquí la gente ya tiene un poco más de conciencia después de los primeros días, pero sin sustos, sin miedo.
Un día como hoy les puedo decir: no creo que vaya a haber invasión militar. Sería un desprestigio total. Habría que orquestar una manipulación, y algo orquestado así ya nos tendría atentos. Surgió un grupo que se llama "Desde el Cuartico" o algo así. No sé cuántos serán, creo que tres o cuatro. Enseguida los identificaron y los sacaron de circulación. Trabajando para el enemigo no hay manera de que puedan quedarse activos.
La mayoría de las actividades se cancelaron. Sobre todo para que los trabajos sean de lunes a jueves, dejando viernes, sábado y domingo la energía para las casas.
Una de las cosas que me ha sorprendido es la cantidad de paneles solares que están instalando. No ya para suministrar electricidad en grande, sino en casas de maestros, de médicos, en el campo, en consultorios de familia, en escuelas. Lugares donde es difícil llevar la electricidad por cables y postes. Están entrevistando a los beneficiados y están muy contentos. No es lo mismo 12 horas sin electricidad que dos. Dicen que incluso en días nublados pueden cargar perfectamente en cuatro horas.
Los afortunados que tienen familia en el extranjero con dinero pueden comprar sus paneles solares y tener electricidad para cocinar y otras necesidades.
Hasta el día de hoy, independientemente de que existen preocupaciones—a nivel gubernamental bastantes, se nota por el tono de las palabras—también hay relax todavía. Estamos totalmente calmados.
Donde se nota es en el servicio de los hospitales y supongo que en los próximos días en los alimentos. No en la producción, sino en que lleguen a la ciudad, porque aunque hay muchos autos eléctricos y cosas que facilitan el transporte, inevitablemente le van a subir el precio. Ya sabes cómo son los revendedores.

