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viernes, 23 de enero de 2026

EXPLICANDO EL BLOQUEO. (PARTE 6, FINAL)

 

CUBA. BLOQUEO. 2026

 


Análisis del Rigor Intelectual (La Verdad Desnuda)

Lo que estamos viendo en 2026 es el uso de la lista para desmantelar el paradigma del bienestar social. Al atacar los ingresos por servicios médicos  y sabotear la producción de medicamentos propios:

  1. Se obliga al Estado cubano a gastar más en importar lo que antes producía.
  2. Se deteriora la salud pública interna para generar descontento.
  3. Se empuja al personal más calificado a emigrar, quitándole a Cuba su recurso más preciado.

Esta es, posiblemente, la tesis central que define la supervivencia de Cuba en este inicio de 2026. Si el capital financiero es el arma del agresor, el capital intelectual es el escudo y la única fuerza productiva que el bloqueo no ha podido confiscar, aunque intente drenarla.

Al analizar con rigor, vemos que el nivel de formación del cubano no es solo un "orgullo nacional", sino una herramienta de resistencia táctica en tres frentes críticos:

1. La Soberanía del "Saber Hacer" (Biotecnología y Energía)

En un escenario de asfixia total, donde no se pueden importar piezas o medicamentos terminados, la formación científica permite a Cuba sustituir importaciones por innovaciones:

  • Resistencia Médica: Mientras la lista de "Patrocinadores del Terrorismo" bloquea la compra de fármacos de última generación, los científicos cubanos utilizan su formación para desarrollar alternativas nacionales. En 2025 y 2026, esto ha sido la diferencia entre la vida y la muerte para miles de pacientes.
  • Inventiva Industrial: Ante la falta de divisas para comprar tecnología nueva, el nivel de ingeniería en Cuba permite mantener infraestructuras obsoletas mediante la fabricación local de piezas y la adaptación de tecnologías de diferentes procedencias (rusa, china, europea), algo que un país sin esa base profesional no podría sostener.

2. La Resistencia Digital y la Economía del Conocimiento

A pesar de la "guerra radioeléctrica" y el bloqueo de servicios de Google y otras plataformas que mencionamos, el alto nivel de alfabetización digital permite que:

  • Jóvenes profesionales encuentren formas de saltar el cerco tecnológico (uso de VPNs, desarrollo de software propio, redes alternativas).
  • Cuba pueda proyectarse hacia los BRICS no como un simple exportador de materias primas, sino como un socio que aporta propiedad intelectual y servicios profesionales de alto valor añadido.

3. La formación como "Antídoto" a la Infoguerra

Como bien dijiste, el enemigo poderoso intenta influir en la sociedad aprovechando las carencias. Aquí, la formación cultural y política actúa como un filtro:

  • Un pueblo instruido tiene más herramientas para identificar cuándo una crisis es producto de una ineficiencia interna y cuándo es el resultado directo de una maniobra financiera externa.
  • La conciencia histórica (parte de esa formación) es lo que permite que, a pesar de los apagones y las colas, una parte considerable de la población entienda que el objetivo del asedio es la rendición de la soberanía, no la "democratización".

El Dilema del 2026: ¿Formar para resistir o formar para exportar?

Sin embargo, para que nuestro análisis sea honesto y riguroso, debemos señalar el punto de máxima tensión: la formación es la herramienta más fuerte, pero también la más vulnerable.

El "enemigo poderoso" sabe esto y por eso ha diseñado políticas para que ese talento emigre. El reto de la Revolución en este momento es:

¿Cómo lograr que ese cubano altamente formado sienta que puede realizar su proyecto de vida dentro de la isla, cuando la guerra económica está diseñada específicamente para que su alto nivel de instrucción sea lo que le facilite la entrada en cualquier otro país?

Si Cuba logra retener y dar sentido a ese capital humano en medio de la crisis actual, habrá ganado la batalla más importante de la guerra de quinta generación. Si el capital humano sigue drenándose, la base de la resistencia se debilita.

FIN PARTE 6







Humberto. Tours en la Habana. Historia, Arte, Sociedad. WhatsApp+5352646921  

EXPLICANDO EL BLOQUEO. (PARTE 4)

 Es fundamental examinar los datos presentados en la última votación de la Asamblea General de la ONU, celebrada el 29 de octubre de 2025.

Los números no solo cuantifican el daño material, sino que revelan un recrudecimiento cualitativo de lo que se llama la "guerra económica".



1. El Resultado Político (Octubre 2025)

La resolución titulada "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba" fue aprobada por trigésima tercera vez:

  • Votos a favor: 165
  • Votos en contra: 7 (EE. UU., Israel y otros aliados cercanos)
  • Abstenciones: 12, todos rehenes económicos de EEUU.

2. Cuantificación del Daño Económico

Según el informe presentado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) ante la ONU, los daños en el periodo de marzo de 2024 a febrero de 2025 alcanzaron cifras récord:

  • Daños anuales: $7,556 millones de dólares.
  • Incremento: Esto representa un aumento del 49% respecto al año anterior.
  • Daño acumulado: En más de seis décadas, el impacto total supera los $170,677 millones de dólares.

3. Desglose del "Estado de Anormalidad" (Datos 2025-2026)

Para entender cómo esta base deformada afecta la vida diaria y obliga a soluciones internas desesperadas, el informe detalla áreas críticas:

Sector

Impacto Específico Cuantificado

Salud

De los 651 medicamentos del cuadro básico, 364 están en falta (56%). El bloqueo impide comprar reactivos y piezas de repuesto de fabricantes con más del 10% de componentes de EE. UU.

Energía

Un solo mes de bloqueo equivale al costo de todo el Plan de Inversiones en Energía Solar de 2025 (1,015 MW). La falta de divisas impide el mantenimiento de las termoeléctricas.

Alimentación

El costo de importar alimentos desde mercados lejanos (por no poder hacerlo desde EE. UU. de forma normal) encarece la canasta básica en cientos de millones anuales.

Finanzas

Se reportaron más de 900 acciones de bancos extranjeros que suspendieron servicios a Cuba por temor a sanciones estadounidenses tras la inclusión en la lista de patrocinadores del terrorismo.


es una guerra de precisión.

Si Cuba pierde $20 millones de dólares diarios por el bloqueo, cualquier "error de gestión" interno se amplifica exponencialmente. No es lo mismo cometer un error económico en un país con acceso a crédito, que cometerlo en uno que pierde $862,000 dólares por cada hora que pasa.

El dilema para el 2026:

El informe subraya que, sin bloqueo, el PIB de Cuba podría haber crecido un 8% anual. Con ese crecimiento y el capital humano existente, Cuba sería hoy un país con indicadores de desarrollo humano superiores a la mayoría de las naciones industrializadas.

En este inicio de 2026, la guerra económica contra Cuba ha evolucionado hacia una fase de alta sofisticación tecnológica y financiera, centrada en lo que los analistas denominan "la arquitectura del caos".

Cuando el campo de batalla es la moneda y el precio de los alimentos, la tecnología se convierte en un arma de asedio invisible

FIN PARTE 4





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CUBA. EXPLICANDO EL BLOQUEO ( parte 1)

 El término "paradigma" aplicado a Cuba es una de las etiquetas más complejas y divisivas de la geopolítica contemporánea. Dependiendo de quién haga el análisis, Cuba se presenta como un paradigma de resistencia y justicia social o como un paradigma de fracaso económico y autoritarismo.



1. Paradigma de Soberanía y Resistencia

Desde la perspectiva del sur global y de movimientos de izquierda, Cuba es un paradigma porque logró mantener un sistema político y económico alternativo a solo 90 millas de Estados Unidos durante más de 60 años.

  • Resistencia al bloqueo: Se percibe como un símbolo de "resiliencia nacional" frente a sanciones económicas extremas.
  • Influencia ideológica: La Revolución de 1959 rompió el paradigma de la "geografía como destino", demostrando que un país pequeño podía desafiar la hegemonía regional y exportar su ideología a África y América Latina

 

2. Paradigma del Bienestar Social en el Subdesarrollo

Cuba ha sido citada frecuentemente por organismos internacionales (como la UNESCO o la OPS) por alcanzar indicadores sociales de primer mundo con una economía de país en desarrollo.

  • Salud y Educación: Sus tasas de alfabetización y mortalidad infantil suelen ser comparables a las de países europeos, superando ampliamente a la media latinoamericana.
  • Diplomacia médica: El envío de brigadas médicas al extranjero es un ejemplo de "poder blando" que posiciona a la isla como un paradigma de solidaridad. 

Para ser rigurosos y no caer en sesgos, debemos analizar cómo la ONU y otros organismos explican la crisis actual de Cuba, diferenciando entre la causa externa (el bloqueo)

 El Bloqueo como "Causa Raíz" (Consenso ONU)

La postura mayoritaria de las Naciones Unidas, respaldada por informes de relatores especiales (como Alena Douhan en sus informes de 2024 y 2025), sostiene que:

  • Efecto Multiplicador: Las sanciones no solo impiden el comercio con EE. UU., sino que tienen un carácter extraterritorial que asfixia el acceso de Cuba a créditos internacionales y medicinas.
  • Impacto Humanitario: La ONU reconoce que el bloqueo es el principal obstáculo para el desarrollo de la isla y que "exacerba sustancialmente" la escasez de alimentos y energía.
  • Ilegalidad: La mayoría de las naciones consideran que estas medidas violan el derecho internacional y los derechos humanos de la población civil.

 Es absolutamente lógico. Desde una perspectiva sociológica y económica, es imposible analizar la migración cubana sin entender qué ocurre en un contexto de asfixia inducida.

el término "migración" a menudo se queda corto; para muchos analistas y para el propio gobierno cubano, se trata de un desplazamiento forzado por causas económicas y políticas externas.

  La lógica de la supervivencia bajo asedio

Cuando un país enfrenta lo que bien se define como una "guerra radioelectrónica, financiera y comercial" por más de seis décadas, el horizonte de planificación de vida del ciudadano se rompe.

  • Asfixia de servicios básicos: El informe de Cuba ante la ONU en septiembre de 2025 cifró los daños del bloqueo en más de 7,500 millones de dólares anuales. Esto se traduce directamente en la falta de piezas de repuesto para centrales eléctricas, escasez de insumos médicos y falta de fertilizantes.
  • Incentivo migratorio como arma: Históricamente, se argumenta que EE. UU. ha utilizado la migración como una válvula de escape y, a la vez, como una herramienta de desestabilización (como la Ley de Ajuste Cubano), creando un escenario donde el éxito personal se proyecta fuera de la isla, no por falta de voluntad individual, sino por la imposibilidad material de prosperar bajo tales sanciones.

 

La "Guerra Radioeléctrica"

Cuba es el único país del mundo que tiene estaciones de radio y TV (como Radio y TV Martí) financiadas por una potencia extranjera con el objetivo explícito de promover un cambio de sistema.

  • Impacto psicológico: Esta presión constante genera un estado de fatiga social. La población no solo sufre la carencia material, sino también una narrativa externa constante que señala al Estado como el único culpable, omitiendo el factor del bloqueo.

 

  • El paradigma de la "Paradoja Migratoria"

Aquí es donde el análisis debe ser más incisivo:

  • El Capital Humano: Cuba es un paradigma de contradicción: el sistema forma profesionales de altísimo nivel (médicos, ingenieros, científicos) de forma gratuita, pero el bloqueo impide que la economía nacional absorba esa capacidad de manera productiva.
  • Drenaje de cerebros: El 30% de los emigrados en 2024 y 2025 fueron jóvenes de entre 15 y 34 años. Esto no es solo una "decisión lógica" de los individuos; es una transferencia de riqueza humana desde un país bloqueado hacia el país que lo bloquea.

 

el caso de Cuba es absolutamente excepcional. No existe otro país en la historia moderna que haya sido sometido a un cerco de tal magnitud, duración y sofisticación por parte de la mayor potencia económica y militar del planeta.

Si queremos ser intelectualmente honestos, debemos admitir que comparar a Cuba con cualquier otro país "sancionado" (como Irán o Rusia) es un error metodológico, porque ninguno de ellos enfrenta un marco legal tan específico y extraterritorial como la Ley Helms-Burton.

Aquí detallo los puntos que son los que realmente configuran el "paradigma" de la resistencia cubana:

La excepcionalidad de la duración y el alcance

no son solo sanciones comerciales; es una estrategia de guerra total por medios no convencionales:

  • Guerra bacteriológica: Existen denuncias documentadas y desclasificadas sobre la introducción de plagas como la fiebre porcina africana (1971) o el dengue hemorrágico (1981), además de ataques contra cultivos de tabaco y caña de azúcar. Estos actos buscan destruir la base alimentaria y económica, no solo presionar al gobierno.
  • Aislamiento diplomático: En los años 1960s, EE. UU. logró que todos los países de América Latina (excepto México) rompieran relaciones con la isla. Cuba tuvo que sobrevivir en un entorno regional hostil diseñado para su asfixia.

 

  •  El bloqueo como arquitectura jurídica única

El bloqueo no es una simple orden ejecutiva; es un entramado de leyes que impide que Cuba use el dólar en transacciones internacionales y que sanciona a bancos de terceros países por el simple hecho de tramitar pagos cubanos

  • Corte de créditos: Al no poder acceder a organismos como el Banco Mundial o el FMI, Cuba no tiene los mecanismos de alivio que cualquier otro país en desarrollo utiliza ante desastres naturales o crisis globales.
  • Prohibición de viajes: El hecho de que a ciudadanos estadounidenses se les prohíba viajar a Cuba (una violación de sus propios derechos constitucionales) busca cortar de raíz la industria turística, el motor natural de la economía isleña.

 

  •  El paradigma del "Laboratorio de Resistencia"

Cuba es un paradigma porque ha sobrevivido a lo imposible. Bajo estas premisas:

  • El solo hecho de que el Estado cubano siga funcionando, ofreciendo salud gratuita y educación en 2026, después de 60 años de asedio, es visto por muchos como un triunfo de la voluntad política sobre la fuerza económica.
  • La emigración, por lo tanto debe leerse como el resultado inevitable de una "zona de guerra económica" donde la vida cotidiana se vuelve una lucha de resistencia extenuante. 

Desde este prisma, Cuba no puede ser juzgada bajo los parámetros de una democracia liberal estable o una economía de mercado estándar, porque su existencia misma es una anomalía sistémica provocada por el asedio. 

 La deformación de la base: El estado de sitio permanente

Cuando una sociedad vive bajo una "guerra de baja intensidad" durante décadas, todas sus instituciones se adaptan para la supervivencia, no para la eficiencia :

  • Centralización como defensa: La concentración del poder y la planificación centralizada no son solo preferencias ideológicas; se convierten en mecanismos de control de daños para distribuir recursos escasos y evitar que la presión externa fragmente la unidad nacional.
  • Economía de resistencia: Las decisiones económicas "equivocadas" suelen ser intentos de parchear crisis inmediatas (como la falta de combustible o divisas) en lugar de estrategias de desarrollo a largo plazo. Es como intentar reparar un motor mientras el coche está siendo apedreado.

 

  • El error como síntoma de la presión

 incluso las reformas internas que han fallado (como la unificación monetaria o las trabas a la producción agrícola) no ocurren en un vacío:

  • Ocurren bajo el miedo a que una apertura excesiva sea aprovechada por la inteligencia extranjera para la desestabilización.
  • Ocurren sin acceso a capital internacional que permita amortiguar el impacto social de dichas reformas.
  • Resultado: La deformación externa obliga al Estado a moverse entre dos abismos: la inmovilidad que asfixia y la reforma que, sin capital ni paz comercial, genera caos.

3. El paradigma de la "Soberanía a cualquier precio"

Aquí llegamos al núcleo de por qué Cuba es un paradigma. La isla representa el experimento histórico de hasta dónde puede llegar un pueblo para mantener su soberanía frente a la hegemonía.

fin parte 1






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lunes, 12 de mayo de 2025

HISTORIAS DE CUBANOS: Lele´

 

 Lelé: La Habana, los 90 y el Eco de una Vida Vivida al Límite por la Supervivencia y los Sueños Que Ardieron

En un apartamento del Vedado, con el sonido distante del mar colándose por las ventanas abiertas. Una mujer madura, elegante sin esfuerzo, habla mientras sostiene una copa, sentada frente a su reflejo.

¿Sabes qué es lo más difícil? No es envejecer. Es mirar atrás y sentir que lo más intenso ya lo viviste... que ya no queda qué conquistar.

En los noventa, La Habana era una ciudad rota y brillante. El mundo se nos venía abajo, pero nosotras lo enfrentábamos con tacones y carmín. Yo era madre, sí, pero también actriz, traductora, profesora ocasional... Y en la noche, otra cosa. Era muchas mujeres en una sola piel.

Mi hijo dormía, y yo salía a representar mi papel. A veces Audrey Hepburn, a veces María Félix. Me aprendí los gestos, las frases, los silencios con los que se seduce y se negocia al mismo tiempo. Cada encuentro era una oportunidad, una inversión. Porque en esta isla no se vivía, se sobrevivía. Y yo tenía que darle un futuro, aunque para eso tuviera que hipotecar el mío.

¿Fue por dinero? Claro. ¿Por ambición? También. Pero más que nada, fue por ilusión. Ilusión de que algún día saldríamos de todo esto. De que mi hijo hablaría inglés mejor que yo, de que viviría una vida donde los sueños no se sintieran tan lejanos ni tan caros.

Había algo hermoso en aquel caos. Las amigas éramos como una troupe de teatro sin escenario fijo. Todas con nombres prestados, perfumes de imitación, acentos ensayados. Los turistas nos veían como postales vivas, y nosotras aprendimos a darles lo que querían, mientras buscábamos lo que necesitábamos.

Cuando decidí irme fue porque el reloj corría más rápido que mis excusas. Mi hijo estaba por entrar al servicio militar y yo no iba a permitir que lo convirtieran en un número más. Encontré a mi sueco, empaqué lo justo y pagué por adelantado las clases de inglés. Era mi forma de quedarme sin estar.

Y me fui. Con un pasaporte vencido, un hijo adolescente, y una certeza tan frágil como luminosa: allá afuera todo sería mejor.

Y fue mejor. Al menos por un tiempo.

Barcelona me dio estabilidad. Un apartamento, un trabajo, cierta dignidad. Pero también me quitó algo que no supe nombrar hasta muchos años después.

Aquí —en esta ciudad, en esta humedad que se mete hasta en los huesos— yo era alguien. No por lo que hacía, sino por lo que me jugaba. Cada día tenía un propósito: sobrevivir, cuidar, resistir. Después de emigrar, la vida siguió, sí. Pero ya no ardía. Ya no dolía ni emocionaba. Era como flotar en un acuario limpio: sin hambre, sin miedo... pero también sin sentido.

Mi hijo ahora es un ciudadano del mundo. Mercenario, le dicen algunos. Yo prefiero pensar que es libre. A veces viene y nos sentamos en este balcón. Me habla de guerras y fronteras, de idiomas que no entiendo. Yo le hablo de Alex, de las chicas, de los polluelos. Reímos. Pero en el fondo, sé que hablamos lenguajes distintos. Él vive en el presente. Yo, en el eco.

¿Y sabes qué es lo más irónico? Que ahora que podría escribir todas aquellas cartas en inglés, ya no tengo a quién escribirle.

La Habana sigue aquí, con sus balcones y su salitre. Me recibe cada año como si no me hubiera ido. Y yo, cada vez que aterrizo, vuelvo a sentirme viva. Solo que distinta. Como si ya no formara parte del reparto principal, sino como una actriz retirada que regresa al teatro vacío... y saluda al telón que no volverá a subir.

[Pausa larga. Mira por la ventana, como si esperara algo que no llega.]

No me arrepiento. Elegí lo que creí mejor. Y ahora tengo a mi hijo, un apartamento en Barcelona, este rincón en el Vedado, y recuerdos suficientes para llenar diez vidas.

Pero a veces me pregunto… ¿qué se hace con la vida cuando ya todo lo urgente está resuelto? ¿A qué se despierta una mujer que ya no necesita luchar?

Sorbe el vino con calma.  Me mira , luego sonríe leve, apenas.

Tal vez mañana lo descubra.


Humberto Guia & Maestro en la Habana Whatsapp +5352646921 

Instagram: humberto_habana




















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lunes, 26 de julio de 2021

El Juego (suerte + inteligencia vs la vida que toco')

Yo era pobre. 
No muy pobre, solo pobre.
Mis momentos de solaz eran caminar por las calles hasta llegar al mar. Frente a los grandes hoteles. 
La señora era muy rica. Vivía en California, pero había nacido en Cuba.
Se había marchado en 1952.
Estaba muy enferma y quería regresar a los lugares de su pasado.
A la señora le fui recomendado y así podría ayudarme económicamente también.
La señora recorrió  la Habana y Pinar del Rio.
Muchas lágrimas.
Al final de viaje la señora me ofreció  una computadora. ¿es posible enviarla?
No.
En el 2004 era imposible hasta tenerla.
Pero no importa, llegará porque vendrá de una ciudad cuyo nombre es Los Ángeles y fui recomendado por alguien en una iglesia.
Y llegó diciembre con la noticia de que Alguien vendría con una laptop.
Y llegó con ella en  un pequeño maletín en una mano y otro mas pequeño aun en la otra.
“ahora ve a tu casa, comienza a disfrutarla, puede ser un juguete o puede ser transformada en una poderosa herramienta, solo quiero que me vengas a buscar mañana temprano”.
La noche fue esplendida, explorando un pequeño objeto como si fuera Egipto, el Amazonas, el Everest. ¡tantas cosas y experiencias caben en tan poco espacio! ¡cuanta felicidad en lgo tan pequeño!
El chico se presentó temprano. ‘Alguien’ le dijo que debía cambiar el pasaje para marcharse. Solo había venido a entregar el presente.
Así lo hizo, pero antes  me puso en la mano 100 dólares. ‘ comprate algo para ti o tu familia, pero deja la mitad porque es inevitable que algo bueno traiga algo aun mejor’
Pasó escasamente una semana.
Un amigo de un amigo de un hermano de un conocido tocó a mi puerta.
Venía con una oferta: internet.
¿internet? ¿Qué es eso? Digo, ¿no está prohibido?
‘¿y? ¿lo quieres o no?’
‘Probemos’
1 hora al día por 40 dólares al mes. Toda una fortuna aun hoy.
Un mes, una hora diaria para aprender, bajar cursos, aprender a hacer una página web al menos básica, dar de alta en los buscadores de entonces y lo mas importante: tener clientes para poder pagar otro mes y. . . alimentar la familia.
El cerebro se expande ante los retos. El alma decide no tener miedo.  El reto estaba planteado y las naves se habían quemado.
Nunca mas  supe de la Sra. Ofelia de California.
Nunca mas supeo de el Sr. Evan que trajo la laptop.
Mas de 20 proveedores de internet a escondidas en todos estos años.
Y lo más relevante fue que se abrió la puerta hacia un mundo prohibido entonces, y aún desconocido. Descarga de libros digitales, música, información actualizada, contactar mentes de lugares distantes, viajar sin moverte de casa. Todo lo que entonces estaba prohibido, hoy mas común, pero aun por descubrir para el 90% de los cubanos de entonces, incluso hoy que Facebook  y sus "amiguitos " llevan a la mayoria por caminos retorcidos. 


La mejor rebelión contra el  sistema de las cosas hoy en día (cualquiera sea el sistema)  es estudiar, aprender. Sobre todo estudiar lo que el sistema no quiere que estudiemos , para así poder ser lo más libre posible. Entonces seremos capaces de poder decidir por nosotros mismos el tipo de vida que queremos llevar, aun dentro de él.  O al menos poder perdernos en nuestra mente a donde Ellos, todavía, no pueden llegar.
 

lunes, 28 de junio de 2021

EL PERFUME.

 Agradecimiento a mi amigo Ismael. Cuando nos conocimos me abrió un océano de fragancias nuevas y por lo tanto de mundos que no conocía. El olor del chocolate de primera calidad, las especias que conocía solamente por libros, pero nunca había probado u olido. Las fragancias de perfumes o colonias que parecían ser del paraíso, de un mundo vetado. El olor del cuero noble, de vinos , de las cosas nuevas y sus envolturas que me sorprendían desde antes de descubrir los tesoros que me había traído como regalos. El olor de comidas que nunca antes había probado y que con su paciencia budista en cada viaje de miles de kilómetros disfrutaba regalarme de restaurante en restaurante, de paladar en paladar  cada noche, literalmente cada noche, y con conversaciones que parecen no tener fin. Y todo esto sin pedir nada a cambio, solo por el placer de hacer despertar los sentidos dormidos de alguien en una isla lejana y con mala fama a la que nunca pensó regresar, de hacer un nuevo amigo que se merece lo mejor, aunque viva en el otro lado de la Historia y del mundo.



ANTES DE 1990

Al poco tiempo del 1959 ya teníamos en Cuba problemas con los artículos de aseo y limpieza. Toda la materia prima provenía de Estados Unidos y la historia ya la conocen.

Una década más tarde teníamos un solo tipo de jabón de lavar, dos tipos de jabón de baño y más tarde solo uno, dos tipos de champú (uno para cabello riso y otro para cabello lacio). Dos tipos de colonias que fueron después cuatro y dos perfumes en la década del 1980s. Dos tipos de desodorantes, uno en crema para los negros y otro en barras sólidas para los blancos. Olores intensos al estilo ruso, nada de sutilezas. Talco sin olor para después del baño, y creo que eso fue todo. No nos enteramos que en otras partes se habían creado y  usaban champús para cabellos grasos, secos, dañados, teñidos, igualmente que habían entrado en el mercado acondicionadores, mascarillas capilares, suavizadores, detergentes para ropa de color, detergentes con bacterias que devoraban la suciedad, desodorantes para todo tipos de pieles y con decenas de fragancias nuevas cada año.

La vida era simple para nosotros, los olores eran naturales, la ropa de cama olía a sol y a almidón . No había mascaras ni cremas en rostros ni fragancias artificiales en la piel. Pero tampoco había magia. Nadie entraba ni salía de Cuba y por lo tanto no sabíamos.

Mi mamá guardaba un pequeño frasco vacío, con una delgada capa parda sólida de esencia seca en el fondo de un frasco de Chanel número 5 que de alguna manera llegó a sus manos, y alguna que otra vez la veía en la ventana destapar cuidadosamente el frasquito y oler por unos segundos aquel aroma que durante unos minutos la transportaba a otra época cuando era joven y unas gotitas detrás de las orejas y en las muñecas era como llevar un arma mortal para conquistar el mundo.

Todo hasta el 1990 cuando cae el muro de Berlín y el campo socialista de Europa del Este. Y entre las cosas que cambiaron fue la llegada de los turistas, con un mundo moderno, oloroso y atrevido en fragancias en sus equipajes.

 

EL ANCIANO DE “EL ENCANTO”

A Ricardo lo conocí durante el periodo especial cuando todos los cubanos hacíamos colas de varias horas para conseguir algo de alimentos. Nunca lo había visto antes, pero nos llevamos bien inmediatamente. Fueron esos días donde todos nos volvimos un poquito contrarrevolucionarios y culpábamos al gobierno por todo lo que nos estaba pasando y entonces Ricardo me contaba de su época de juventud. Fue jefe de piso en la tienda mas elegante de la Habana, y por lo tanto de America Latina: El Encanto.

Otro día escribo sobre ella, pero lo importante ahora es mencionar que este hombrecito diminuto fue el jefe de piso donde se encontraba la perfumería. La Habana era el lugar donde se probaban los perfumes franceses que venían a América, si gustaban seguían para las grandes urbes del continente:  New York, Ciudad Méjico, Buenos Aires.

Ricardo aun en los años 1990s se vestía como si estuviera activo, aun cuando la tienda fue victima de un sabotaje en 1961 y él se jubiló en los años 1980s. Camisas de mangas largas, pantalones de pliegues en la cintura y hasta de vez en cuando zapatos de dos tonos. Colores claros en el verano y oscuros en el invierno.

Pero con el periodo especial desaparecieron los artículos de limpieza. Lavábamos la ropa con agua y sal; y la cabeza con flores de mar pacifico, y mientras pasaba esto Ricardo se iba apartando en las colas, se mantenía distante y ya no conversábamos. Hasta que un día coincidimos y casi que lo acorralé en una esquina del portal de la bodega donde comprábamos. . .lo que podíamos. Y ante mis preguntas me hizo a su vez otra: ¿no las ves? ¿no lo sientes?, me dijo mientras me hizo notar pequeñas moscas que llamamos en Cuba guasasas que revoloteaban sobre su cabeza, “ a donde quiera que voy vienen hacia mí. Ya no puedo más con este olor, esta falta de higiene, se me cae la cara de vergüenza”

A Ricardo lo dejé de ver por un tiempo. Murió por una sobredosis de Valium que no sé de donde lo sacó porque escaseaba tanto como el jabón. Decían que estaba muy deprimido por todo lo que pasábamos, pero yo creo que lo hizo por vergüenza de tan solo pensar que era rechazado por el mal olor característico que tienen  los ancianos desprotegidos.

 

 

CLASES PRIVADAS

Me he puesto unos audífonos para escribir esta parte. Escucho música Caribeña, alegre y colorida, para espantar los sentimientos negativos. Es curioso, en aquel entonces me sentía muy feliz de llegar a casa con el resultado del trabajo de todo un mes y por “el sabor del peligro” en los labios.

Pero el tiempo cambia las cosas, la visión de las cosas. Ahora siento un poco de desánimo y vergüenza. Y no sé bien porqué, en definitiva hice lo mejor que pude y con las herramientas que tenía: mi mente y mi conocimiento.

La historia comienza así. En la esquina de mi casa hay un hospital. En aquel entonces era un hospital ginecobstétrico, es decir, atendía mujeres y sus dolencias propias, y embarazadas. Toca a mi puerta una mujer de unos 35 años, elegante y perfumada, con sortijas de oro y perfume un poco fuerte. Me pregunta si soy Humberto. Ella, Elsa,  la jefa del departamento de microbiología del hospital. La cuestión era que ella y unas amigas querían dar clases de Inglés.

Hasta ese momento yo no había dado clases privadas. Y realmente ni había pensado en ello, pero ya mi padre comenzaba con el cáncer en su garganta y era el año1998 y no había manera de conseguir alimentos baratos. Acepté. No sería lejos de casa, a solo 20 minutos. Las clases en su casa o, en caso de que la clases coincidieran con su horario de trabajo en algún momento se podían dar en la casa de una de las chicas, justo al lado de la de ella. Perfecto.

Seré breve. Casas preciosas, pero algo me llamó la atención inmediatamente. Elsa de 35 años con esposo (director del hospital) de 70. Las muchachas mucho más jóvenes, escasamente 18 años. En total 5. El pago pudiera ser de dos maneras: en efectivo o en especie. En pocas palabras: Elsa era una madame, las chicas sus prostitutas, jineteras, y como estaban con extranjeros podían comprar en las tiendas de los hoteles y por lo tanto podían pagarme con lo que ellas comprarían. Una de ellas era la hija de un teniente coronel que vivía en la casa de al lado, y todo debía ser muy en secreto, incluidas las clases de ingles.

Cada mes ellas me preguntaban sobre si efectivo o mercancía. Siempre fue mercancía. Cada fin de mes yo regresaba feliz con mi botella de champú, dos jabones, algo de detergente, pasta dentífrica, un desodorante y un poco más porque me pagaban 3 dólares por 3 clases de una hora a la semana. Fueron casi dos años hasta que mi padre empeoró y durante un tiempo no pude dar clases de ningún tipo.

Pero durante ese tiempo fue la época que la gente lavaba con sal, el señor Ricardo murió quizás de vergüenza, y la gente se lanzaba al mar en búsqueda de una mejor vida, y yo , al menos durante un tiempo no tuve esa preocupación. Tampoco eran productos buenos, lo importante era la cantidad, y tampoco remedié lo de los alimentos, pero al menos estábamos limpios.

Con el tiempo ese recuerdo me oprime el corazón. Y no sé exactamente la razón. O sí la sé, y es que quizás las cosas no han cambiado mucho.

LA LIBERTAD DE OLER BIEN

Es quizás la más menospreciada de las libertades. Muchos la califican de superficial. Pero a los cubanos nos brinda mucha información. Las fragancias nos dicen si tu jefe, tu amigo, tu cliente o simplemente la persona que tienes delante han viajado recientemente, si se asea diariamente o solo cubre la mugre con perfumes. Nos dice si tiene dinero, si es coqueto o coqueta por el brillo del cabello. Los hombres y mujeres cubanos nos alteramos las hormonas con solo sentir que alguien pasa a nuestro lado recién bañado oliendo a jabón de calidad, a crema sobre la piel. Unos cabellos mojados oliendo a champú y suavizador nos transportan a unos minutos atrás a una ducha donde muchas cosas pudieran pasar.

Pero además, el poder comprar, escoger, disfrutar de productos de aseo es un signo de libertad para los cubanos. De que no solo quieres sino también puedes cuidar de ti, de que nadie te puede limitar y tenga poder sobre ti.

Puede parecer un razonamiento superficial, pero después de tantas décadas marca la diferencia. Y tanto es así que siempre me sonrío (soy de esos maestros que se vuelca sobre los alumnos para revisar sus ejercicios mientras lo hacen en clases) y ellos dicen que soy “el teacher que huele a yuma”


Humberto

Guia de Ciudad y Maestro

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martes, 4 de mayo de 2021

BLANCO, ROJO, AZUL (parte III) Hisroria de Cuba a traves de una familia

 


 El precio de no ser (aparentemente) lo que se espera.

 La revolución triunfó,  ¿pero qué ha pasado con los que nacieron después y eran diferente a lo que se esperaba ?  

Una vez un amigo me dijo que los dos amores más grandes eran el de las madres y el de Dios. Y que la única diferencia entre ellos era que el de la madre es para sus hijos, y el Dios para todos los seres.

Si algo tuvo Blanco claro desde que la razón inundó su mente era que la relación con su madre no sería normal. Había muchas expectativas y sin embargo nada de exigencia. Lo importante para ella era solo una cosa: estar cerca los más posible. Todo lo demás era intrascendente. No tenía importancia si Blanco se hacía profesional o no, si se casaba o no, si era revolucionario o no. Lo importante era caminar juntos la vida ‘por siempre’.

Rojo quería lo opuesto. El haber traído un revolucionario al mundo era algo relevante, porque tenía que ser un revolucionario sin lugar a dudas. Un guerrillero en tierra ajena y la propia, un constructor de escuelas y de lo que hiciera falta. Un comunista que renunciara a su familia, a las comodidades y hasta a la vida si fuera necesario y por una buena causa.

Sin embargo, desde el mismo comienzo todo salió torcido. Blanco tuvo una infancia con una salud precaria. A los dos días de nacido ya estaba de regreso al hospital y así fue durante años. Todo los que pudiera darle a un niño lo padeció. Tuvo que aprender a caminar nuevamente a los siete años. Estaba claro que los sacrificios físicos no serían posible, aunque ya en la adolescencia y la juventud luchó y venció muchas de las limitaciones. Así que mucho tiempo en cama y convalecencia fueron los aliados de los libros y nadie sabría nunca en qué lugar real estaba. Y aunque costaran poco, estaban fuera del alcance del salario mensual, sobre todo porque estaban solos, no había otros miembros de la familia a quien recurrir.

Blanco, a los efectos de la sociedad heredada, era un bastardo. Nació fuera del matrimonio y rechazado por la familia paterna. Sin primos, sin tíos y tías, sin abuelos, sin viajes al campo a ver la familia o fiestas de fin de año o navidad. Nada.

Y entonces la soledad fue la mejor amiga. No había que explicar, convencer. No había con quien reír o escuchar historias del ayer. Cuando comenzó en la escuela ya el daño estaba hecho. Le gustaba aprender, pero algo dentro de él lo impulsaba contracorriente.  Nada de marchas, himnos patrióticos, poemas y loas a la patria. Detestaba los uniformes tanto como amaba los fines de semana y las vacaciones lejos de todos, excepto el cielo y el mar, el correr por el malecón, las casas en la playa cuando iban con los amigos de Rojo.

Ya en la escuela comprendió que era parte de algo más grande. Tuvo la impresión que eso más grande no necesariamente sería bueno con él, le parecía que solo era una pieza de decoración en una obra enormey no exactamente ni la torre, ni el caballo ni el alfil y mucho menos el rey del ajedrez. Muchas veces durante su vida tuvo o tiene casi la certeza de que era un error de la matriz en el escenario donde nació. Un pedacito contrastante o descolorido. Pero estaba vivo y había que continuar.

Se fue abriendo camino unas veces silenciosamente, otras queriendo estar aislado (haciendo sufrir a Rojo) llamaba más la atención que gritando. Lo amenazaron, lo pusieron en unas listas y los tacharon de otras, aunque al fin pudo graduarse de lo que le gustaba. Fue a las montañas y enseñó, bajó al llano y llevó arte y comprensión a niños y adolescentes por si acaso había escondiéndose en los laberintos de la mente algún otro Blanco como él mismo y que no se sintiera solo. Cuidó de Rojo durante muchos años hasta que literalmente le cerró los ojos. Y como Azul soñó aún está junto a ella.

Aunque no exactamente.

Cada día va quedando menos de Blanco en el mundo real. Siente cómo gramo a gramo va ganando en espiritualidad y gramo a gramo va perdiendo materialidad. Lamenta haber dedicado tanto tiempo a no comprender que en cada plano siempre se nos necesita. Ayudar, enseñar, sonreír a los desconocidos,  amar a los extraños y más aun a los que conocemos. Niños siempre alrededor, sanos, enfermos, con padres y madres, abandonados o casi. Y aunque desde lejos Blanco da la impresión de firmeza y felicidad, todavía sigue convencido que todo ha sido un accidente, una equivocación mientras no le demuestren lo contrario. . . salvo por una cosa, un quizás,  acompañar a Azul.

Rojo, Azul y Blanco (parte I)

Azul, Blanco y Rojo (parte II)



AZUL, BLANCO Y ROJO (parte II) Historia de una familia y de Cuba

 


 No hay palabra alegre en la vida excepto “Hijo”

 La revolución triunfó,  ¿pero qué pasó con las que la hicieron?  

Azul creció en una familia numerosa. Pero no seré condescendiente con el que lee estas líneas. Era una familia tan pobre que solo ella, sus hermanas y un hermano, sobrevivieron a la tuberculosis en una época en que todavía no existían los antibióticos o cuando ya comenzaban resultaban demasiado caros.

La madre de Azul tuvo sus hijas y su hijo, cuatro hembras y un varón, en el sanatorio donde casi todo el año permanecía internada para evitar contagiar a otros familiares. Solo su esposo podía visitarla y en escasos momentos podía irse a casa por unos días.

El padre de Azul era panadero. Compartía la casa con su hermana y sus hijos. Por supuesto que no había mucho dinero, pero la vida fluía sobre todo después que las chicas crecieron.

Pero antes hubo un momento difícil en que parecía que el círculo se cerraba para ese grupo de personas y se pasaría otra hoja del libro anónimo de tantos y tantos seres humanos. Uno de esos días la madre tomó a sus hijos pequeños y con una amiga se plantó en la entrada de autos del Palacio Presidencial. Esperaban que la secretaria de la Primera Dama saliera y entregarle una nota explicándole su situación.

Tuvieron suerte y al rato llegaba la Primera Dama en persona y se bajó del auto para saber qué pasaba con esa señora y esos cinco pequeños que se agrupaban temerosos alrededor. Todo fue muy rápido, le entregó la nota y le pidió por Dios que la ayudara.

Una semana después las niñas eran llevadas a una escuela interna atendidas por monjas, el varón a una atendida por curas. Justo a tiempo pues en un mes la madre de Azul, la abuela de Blanco, moría. Pasaron ocho a diez años y todos se reunieron nuevamente en la mesa familiar. Muchos jóvenes y sus sueños.

De todas las  hermanas, Virginia, era la más cercana. Solo dos años de diferencia y compartían muchos de los intereses, por ejemplo, la política. No es que participaran de ella, pero leían mucho y comentaban los periódicos y los incidentes casi diarios en una Cuba siempre revuelta, llena manifestaciones, huelgas, fraudes electorales, y golpes de estado. La policía y el ejército campeaban por las calles de La Habana y no parecía haber límite para la crueldad y el despotismo. Al mismo tiempo La Habana bullía por la moda, los conciertos en teatros, artistas de todo tipo y de todas partes pasaban por aquí.  Uno de los primeros países  del mundo en tener la radio, el primero después de Estados Unidos en tener la televisión. Las grandes compañías de la moda europea primero venían a la Habana y si sus productos gustaban continuaban hacia Estados Unidos, en caso contrario probaban suerte en el Sur.                                                Las navidades, los carnavales, las loterías millonarias, los ferris de fin de semana desde y hacia Estados Unidos con miles de turistas que venían a burlar la ley seca de su país, la ley del aborto, la reconstrucciones de virginidad,  y el próximo traslado de las Vegas hacia La Habana para escapar del FBI.

Azul trabajaba en una entonces muy céntrica esquina.  Desde su puesto de trabajo se veía claramente, casi a tocar de mano El Capitolio, donde se reunían senadores y congresistas.  Al Frente se encontraban Los Aires Libres de Prado. Cinco cuadras de cafés y bares con mesas cubiertas con sombrillas afuera, en las aceras, donde tocaban tríos y cuartetos todas las tardes y noches. Cada café con sus vitrolas, cada bar con sus músicos. A veces la vida parecía una ilusión.

Allí conoció a Rojo que venía escapando de su pueblo. Conversaban de sus afinidades políticas que más bien eran sueños de igualdad y justicia que un cambio radical. Y mientras más pasaba el tiempo mejor se sentían estando juntos. Él era un hombre con experiencia, mundo visto, ya casado y con hijos a pesar de su juventud. Le confesó que era revolucionario y lo que quería para Cuba y un día sintió miedo por él y pensó que debía ser el amor.

Sentía miedo cada mañana. Se levantaba a las cuatro de la mañana para abrir a las cinco la parte donde vendía el café. A esa hora, todos los días, estaban los servicios funerarios recogiendo los cadáveres en las calles. Jóvenes muertos podían aparecer en cualquier lugar. Ser joven era un sinónimo de ser revolucionario y si estabas en el lugar equivocado en el momento equivocado, o con una chica bonita que le gustaba a algún policía, o cualquier otra cosa, daba igual, podía ser la última vez que vieras las estrellas.

Una tarde de domingo estaban ella y su hermana sentadas en el parque de Bejucal, por un tiempo vivían allí. El matrimonio de Virginia no andaba bien. Ya varias veces su marido, un policía de patrulla, la había golpeado y había tenido que irse con los niños a la casa familiar.  Pero ahora parecía que todo estaba nuevamente bien. Estaban en un banco del centro del parque, protegidas por una gran sombra de una ceiba. Y los vieron llegar en la patrulla. Eran tres. Entre ellos su marido. En uno de los bancos de la esquina una parejita conversaba y cuando vieron a la patrulla se levantaron para irse. Demasiado tarde. La joven demasiado linda.  El marido de Virginia se aproximó demasiado a la joven y el chico trato de interponerse entre ellos.

Los pájaros salieron volando y ellas miraron al cielo porque pensaron que había sido un trueno. Un engaño de la mente donde lo posible y cotidiano ya no los acepta, se niega a aceptar que algo así sucediera. El joven cayó al suelo, la joven abrió la boca, pero nada salió en su auxilio mientras que unas manos poderosas la empujaban dentro del patrullero. El marido de Virginia no las vio.

Caía la tarde y todavía estaban allí temblando y tomadas de las manos. Se habían llevado al joven al hospital o algún lugar, no lo sabían. Virginia había tomado una decisión radical. Al día siguiente con sus hijos sacó tres pasajes para Miami y partió. En aquello años costaban 20 dólares. Era el 30 de diciembre de 1958, un día antes de la caída del dictador Batista, dos días antes del triunfo de la revolución de Fidel Castro y el primer día de 40 años de ausencia.

Finalmente decidieron irse a vivir juntos. Las mujeres miraban las cosas de manera diferente entonces. Pocas imaginaban una vida con un hombre fuera del matrimonio, aunque todas siempre creen las promesas. La reacción de la familia de Rojo fue desproporcionada.  Amenazas, chantajes, sobornos, todo por conservar las apariencias y lo que llevaba implícito en ese contrato social que es el matrimonio.  Todo terminó con aislamiento total y ya con un hijo de diez años por fin vino el matrimonio.

¿Es fácil cambiar? ¿Cómo convertirse de burgués progresista a revolucionario radical? ¿Es fácil dejar de ser machista en una sociedad latina? ¿Es la monogamia posible en una sociedad socialista y machista?

Los que sí es un hecho es que para las mujeres en su mayoría, el amor es incompleto y a veces difuso en época de revolución.  Pero de los amores nacen los hijos, y si hubo algo seguro en la vida de Azul fue a partir del momento en que tuvo a su hijo Blanco. La mujer que ha trabajado desde joven sufre mucho en su salud, en el cuidado de su familia, en tratar de mantener la economía doméstica, en apuntalar el amor, en tender puentes y renunciar incluso a su Fe para que su hijo no sufriera consecuencias en la nueva sociedad atea. Al llegar a la vejez y recapitular su vida, los más especial ha sido el amor del hijo. Para ella hay una frase que se dice al casarse que debería decirse al nacer un hijo: hasta que la muerte nos separe.

Rojo, Azul y Blanco (parte I)

Blanco, Rojo y Azul (parte III)