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martes, 11 de agosto de 2026

Hace diez años murió Fidel Castro

 Hace diez años murió Fidel Castro. Estos fueron los sentimientos que despertó en mí su muerte.

Recuerdos de cuando murio Fidel


Cuando murió Fidel

Se murió el abuelo.  

Se murió el padre.  

Se murió el dador.  

Murió el guerrillero, el Salvador, el líder mundial, el cubano más sexy de los años sesenta y setenta. Murió el macho-guerrillero que ayudó a fundar la escuela de ballet más importante del Tercer Mundo. Murió el fundador del movimiento de los Países No Alineados. El creador de guerrillas. El impulsor de misiones de alfabetización en el Tercer Mundo… e incluso en el Primero.

Murió el dictador —para algunos cubanos y muchos extranjeros— y también el creador de la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde estudiaban los más pobres entre los pobres de nuestro continente. Murió el hombre que llamó a los soviéticos y a sus misiles a solo noventa millas de Estados Unidos. El que hizo de la escuela y del deporte una obsesión nacional, llevando a Cuba a estar entre los quince países más medallistas en Juegos Olímpicos sin ser una potencia rica.

Murió el que comenzó una guerrilla con solo doce hombres y tres años después había tomado el poder. El que creía que los cubanos no necesitábamos la democracia al estilo capitalista porque, para decidir, ya estaba él. El creador de un sistema de vigilancia perfecto para saber qué podía estar pensando o haciendo cada cubano.

Murió el arquitecto de la campaña de alfabetización que eliminó el analfabetismo en apenas un año. El que llevó a cubanos a guerras en África, Asia y América Latina. Murió el caballo —el número uno en la charada cubana—. El creador de la mayoría de las universidades del país. El fundador del Instituto Superior de Arte.

Murió el político que dividió familias para poder vencer. El que en su primera semana de gobierno prohibió por ley la prostitución y el juego, incluidos los casinos americanos. El que criticaban y detestaban muchos de los que se fueron bien formados hacia un mundo que no formaba ni preparaba a los pobres, y que gracias a esa ventaja lograron prosperar.

Murió el hombre que no confiaba en los imperialistas porque, según él, eran egoístas y solo deseaban la destrucción de quien no fuera como ellos. El que no nos dejaba viajar a países capitalistas porque pensaba que contaminaban el espíritu. El de los discursos interminables de seis y ocho horas. El que jugaba béisbol, ajedrez y practicaba la caza submarina.

Murió el amigo de Mandela, de Indira Gandhi, de Allende. El cercano a Graham Greene y a Gabriel García Márquez. El hombre rodeado de una lista interminable de lo que el mundo llamaba “gente progresista y de bien”. Murió el odiado por dos millones de cubanos y sus descendientes en Estados Unidos.

Murió el que decidió dar solo una entrevista al año cuando comprendió que, dijera lo que dijera a un periodista occidental, siempre sería desvirtuado. Por eso tenía sus propios técnicos para grabar. El que dejó de fumar en público porque la Organización Mundial de la Salud se lo pidió, consciente de que era imitado en todo el mundo.

Murió el hombre del que nunca supimos cuántos hijos tuvo realmente ni quién era su esposa hasta mucho después, cuando la enfermedad hizo visible a la mujer que no se separó de su lado. El que cada año, antes de la Asamblea General de la ONU, recibía a los líderes del Tercer Mundo que pasaban primero a saludar antes de seguir hacia Estados Unidos.

Murió el orador que impulsó con sus discursos la entrada de China al Consejo de Seguridad… y que años después la atacó cuando ese gigante invadió Vietnam. El hombre bajo cuyo gobierno se erradicaron enfermedades como la poliomielitis y la tuberculosis. El creador de frases como: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora la injusticia, tiembla”.

Murió el líder que llevó a juicio y mandó a fusilar a uno de sus militares más queridos, el único con la medalla de Héroe de la República, por considerar que había puesto en peligro la imagen de la Revolución. El que participaba en todos los congresos de maestros. El que creyó que nacer y crecer después de 1959 bastaba para crear al Hombre Nuevo… hasta las grandes decepciones de 1980 y 1994.

Murió el creador de un sistema de inteligencia tan sólido que los rusos venían cada seis meses a intercambiar información. El ateo que logró que los últimos tres Papas visitaran Cuba. El que envió médicos a Haití mucho antes de que los terremotos y huracanes obligaran al mundo a mirar hacia ese país abandonado.

Murió el hombre que dijo que la universidad era solo para los revolucionarios. Al que no le gustaban los guardaespaldas y al que intentaron matar más de mil veces. El que durmió en un hotel de Harlem cuando Estados Unidos le canceló la reserva oficial como Jefe de Estado.

Murió el que eliminó la Navidad y el Día de Reyes del calendario por considerarlos fechas mercantiles más que religiosas. El que le dijo “no” a Estados Unidos tantas veces que nos bloquearon y vaciaron mesas y tiendas durante casi seis décadas.

Murió el hombre al que muchos emigrados culpaban por separarse de sus familias, cuando —según pensaba— la mayoría solo obedeció a corazones impulsados por el dinero, sin la dignidad de luchar por lo que amaban, fuera familia o país, que al final era lo mismo.

Murió el que vetó a Julio Iglesias por cantar en Sun City, el cabaret racista de Sudáfrica. El que las nuevas generaciones solo conocían por los libros de historia. El que nació con un nombre que, traducido al latín, significaba “Fiel al Ejército”.

Murió el que resistió la caída de la URSS y desde sus cenizas impulsó una segunda ola de gobiernos de izquierda en América Latina. El que dijo que Cuba sería un país de hombres de ciencia porque no teníamos petróleo, sino cerebros que exportar.

Murió el que reconoció su propia decepción al ver que, cincuenta años después, los negros seguían siendo mayoría en las cárceles y minoría en las universidades. El que las mujeres culpaban por la precariedad de las cocinas, pero al que agradecían ser entonces casi el sesenta por ciento de los profesionales del país.

Murió el que abandonó La Habana para construir en el campo. El que puso a Cuba entre los diez países con menor mortalidad infantil del mundo, repitiendo que nada era más importante que un niño. El libertador para Angola y Namibia. El hombre que durante veinte años trajo a Cuba a niños afectados por Chernóbil.

Murió el creador de la libreta de racionamiento para que todos recibieran lo mismo, no solo los que tenían dinero. El que nunca entendió de marcas ni glamour, y por eso cada generación de jóvenes tuvo problemas para aceptarlo… hasta que maduraba y elegía un camino: derecha o izquierda.

Murió el que decía que las únicas comunistas reales que conocía eran las monjas. El que abrió los aeropuertos cubanos el 11 de septiembre para recibir aviones desviados y alojó gratis a los pasajeros. El que para los amigos fue Fidel y para los enemigos, Castro.

Ese día salí de mi casa como siempre. Antes de abrir la puerta me puse los audífonos y caminé rápido con la música nueva que me habían pasado al teléfono. Al rato noté algo extraño: un silencio que se escuchaba a través de la música.

La ciudad estaba en silencio. Incluso en las casas de quienes no simpatizaban con él hubo respeto. Fueron tres días de silencio. Sabía que muchos dirían que fue miedo, pero el pueblo cubano siempre había sido respetuoso.

Había banderas a media asta. Se declaró duelo oficial. ¡Cuba permaneció sin música durante nueve días! Parecía el fin del mundo, pero sabíamos que no lo era. La vida era más grande que cualquier hombre.

De ser presente, pasó a ser pasado.  

Ya estaba en la Historia.

viernes, 17 de septiembre de 2021

MEDITACIÓN Y NO TRASCENDENTAL. (¿Resistiria tu pais un bloqueo de 60 años?

 

Muchas personas piensan, cuando les expreso mis ideas, que estoy muy parcializado hacia la izquierda, que defiendo a ultranza a los que dirigen a Cuba, y que no veo las cosas claras, que me faltan elementos.

En realidad lo que trato es siempre de analizar las cosas desde el punto de vista histórico, es decir, con antecedentes, cierta lógica temporal y si fuera posible con cierta dialéctica. Y sacar de esos elementos más visibles los que puedo considerar más permanentes, porque se han mantenido en el tiempo, o tienen una influencia más fuerte a mi alrededor.

Analizando todo esto es notable hoy en día la manipulación de los medios de información, unas veces intencionadamente y otras por omisión, que para el caso es lo mismo pues el objetivo es claro, la distorsión de los hechos y muchas veces una imagen deforme, que nos repugne y nos haga solidarizarnos con argumentos que bajo un análisis o exposición diferente jamás consideraríamos que es una buena razón o una verdad.

Entonces los voy a provocar un poco.

Primera situación. Pongamos por ejemplo que España, un país tan cercano en el corazón para los cubanos, por alguna razón hubiera conservado una posición beligerante con Estados Unidos durante el siglo XX, sea porque perdió sus colonias, por un apoyo a Inglaterra en el conflicto por Gibraltar, o cualquier otra razón, da igual, la cuestión es que no se llevaran bien, y que Estados Unidos decidiera bloquear a España de manera económica, política, diplomática.

Imaginemos que Estados Unidos ha presionado a sus aliados que rodean a España: Alemania, Francia, Portugal, Italia, Inglaterra, los países del norte de África para hacer un bloqueo igual que el que tiene a Cuba.

¿Cómo estaría España hoy en día después de 60 años? Y hablamos de un país grande y con recursos, y no es una isla con hoy en día 11 millones, pero con 5 millones cuando todo comenzó. ¿Cómo estarían después de 60 años de guerra económica y en todos los sentidos países equivalentes en tamaño y población a Cuba como Holanda, Bélgica, Dinamarca? Y no estoy hablando de cinco años, hablo de sesenta. Realmente creo que no hubieran resistido ni los cinco primeros. Y no hablo de otros elementos como la ocupación que tenemos en Cuba con la Base militar de Guantánamo.

¿Cómo se sentiría España si dentro de ese conflicto Estados Unidos promoviera el separatismo catalán o de otras regiones? Y le pondría como condición a España el permitir que se separen esas regiones para poder negociar un levantamiento del bloqueo. Algo que es un asunto interno de España y ningún otro país debe intervenir, pero ellos no dudarían en hacerlo  (en un futuro hipotético ) en caso de que algún día hubiera una fricción entre ambos países, En un caso así acusaría a España y su gobierno de no ser democráticos, de no querer un dialogo entre los separatistas y el gobierno, de permitir unas elecciones porque el pueblo catalán se ha manifestado  varias veces (y no una pequeña manifestación como la de Cuba , un domingo durante una hora) sino cientos de miles durante días cono ha sucedido ya. Y se pueden podener ejemplos similares de otros grandes paises.

Por ahí más o menos va el asunto de Estados Unidos, la interferencia en los asuntos internos del pueblo y el gobierno de Cuba para fabricar una nueva realidad más acorde a sus intereses políticos y económicos.

Segunda situación. Algo tan fácil y obvio de ver ,y que tratan siempre de borrar de los argumentos, es el hecho de que hasta el día de hoy, en la Cuba de hace 60 años hasta ahora, y que fue ganando en protagonismo  en el transcurso del tiempo, pasa por el tamiz del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Hasta el momento en que ese bloqueo desaparezca, e incluso pasen unos años, no se podrán tener acceso en Cuba a lo que en occidente llaman libertad y democracia tal cual lo entienden ellos (siempre tiene que ser tal cual lo entienden ellos) y mayormente al estilo made in the USA por supuesto.

Pero inmediatamente me surge la pregunta si esa democracia es todavía efectiva. Los mecanismos están creados para que todos expresen lo que quieran, pero para que nadie pueda cambiar nada, para que no suceda nada diferente a lo que ha estado ocurriendo hasta ahora, para mantener el estatus quo, el mismo sistema diluye y neutraliza cualquier cambio importante que se aparte de la línea capitalista. Es la historia del siglo XX y siglo XXI de la democracia burguesa.

Pero regresemos entonces al punto de Cuba. Tienen que desaparecer el bloqueo, la interferencia de Estados Unidos en los asuntos internos, la guerra mediática y el apoyo a la subversión, para que las ideas puedan fluir libremente en Cuba, porque mientras todo lo anterior permanezca, ellos que tienen el control del dinero y los medios de prensa del mundo, no podrá haber igualdad. Ejemplos sobran de cosas positivas de Cuba y su sistema social y nadie habla de ello, y sin embargo esos elementos antisociales (en su mayoría) se lanzan a la calle y todavía 3 meses después se habla de ello cuando es una realidad ya muerta a la semana de haber sucedido.

Al gobierno americano no le preocupa realmente lo que el pueblo de Cuba sufre o los problemas de la COVID, solo quiere declarar al gobierno de Cuba un estado fallido para buscar una intervención humanitaria previa a otra militar. Lo dice el país que tiene más de 670 000 muertos por COVID, que mata a su pueblo en las calles si sale a mabifestarse,que tienen descontrolado el uso de armas, que tienen a la mayor cantidad de drogadictos del mundo y de narcotraficantes. Y ese gobierno es el que le dice al cubano que es un gobierno fallido.

No sabemos cómo acabará esta historia, se pueden cometer  errores bajo la presión de todo lo dicho, y quizás algunos errores puedan ser fatales y costar un cambio social en Cuba si no se hila fino porque todo cabe en la posibilidad pues estamos respirando por una pajita con todo el cuerpo debajo del agua.

Pero si logramos salir adelante libres del bloqueo americano entonces en cinco años , y no sesenta, nuestra realidad habrá cambiado tanto que estaremos en condiciones de , los que están a favor y los que están en contra, sentarse a conversar sin interferencias, para lograr una Cuba mejor. Aunque pensándolo bien, quizás no sea ni necesario, pues como dijo hace poco el ex presidente de Brasil Luis Ignacio (Lula) da Silva, si a Cuba se la deja hacer su propio camino se convertiría en la Holanda de América Latina y ya todas las preguntas quedarían respondidas.

¿Pero supondrán a quiénes y por qué no les conviene?          


LEYENDO EL PERIODICO EL PAIS

https://habana-havana.blogspot.com/2021/12/leyendo-el-pais.html

KABUL-HABANA                                                          


CUBA OPTIMISMO


HISTORIA CON IRONIA