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martes, 18 de agosto de 2026

Miedo, memoria y supervivencia: La anatomía del bloqueo en Cuba

 Una reconstrucción personal sobre cómo la escasez transforma el acto cotidiano de comer en una estrategia de supervivencia y deja marcas imborrables en la psique colectiva.

El gobierno de EEUU, cada administración, aprueba nuevas medidas para ahogar de hambre al pueblo cubano y hacer caer la culpa sobre el gobierno de Cuba

La relación que los cubanos de hoy mantenemos con los alimentos es muy peculiar, por no decir dramática. Como casi todo en la vida de quienes hemos nacido y crecido en la Cuba posterior a 1959, la comida está inevitablemente teñida de tintes políticos. Cuando los dioses del Mundo deciden convertir el alimento en una herramienta de  guerra o en una fuente de chantaje, el acto de comer pierde su dimensión de disfrute y regresa a su origen primitivo: la mera supervivencia.

Hoy en día, cuando salgo a comprar víveres, suelo decir que voy a «salir de cacería». Es una metáfora exacta: un acto de fe, un juego de azar, una adivinanza maquiavélica. Nunca se sabe qué se va a encontrar, ni a qué precio.

Existen miles de historias y experiencias duras que nos han marcado a los cubanos y que alimentan un miedo profundo a quedarnos sin alimentos. «Es algo normal», diría un observador externo, «en el mundo hay mucha gente que pasa necesidades». Pero no hablo de una inquietud lógica o abstracta; me refiero a un terror visceral a regresar a ese abismo en el que quedamos atrapados cuando desapareció la Unión Soviética y el país se quedó de golpe sin socios comerciales.

A continuación, comparto cuatro estampas personales. Las he reducido al mínimo de palabras para no caer en el dramatismo innecesario, aunque todas han dejado secuelas imborrables en mí y en la mayoría de mis compatriotas. Los cubanos que han emigrado a menudo rompen a llorar la primera vez que caminan por los pasillos abarrotados de un supermercado; los que seguimos en la isla acaparamos todo lo posible porque albergamos la certeza de que, más temprano que tarde, la escasez volverá a tocar la puerta. Es un ciclo inevitable.

I. Hamburguesas

Tras casi un año sin consumir proteínas, las autoridades locales anunciaron una «solución». Por aquel entonces ya se hacían evidentes los estragos de la desnutrición en la población. La medida consistió en asignar a cada manzana un restaurante estatal al que debíamos acudir, una vez cada quince días, para adquirir una hamburguesa por núcleo familiar.

El sistema funcionaba bajo una lógica estricta: una acera compraba una semana y la acera de enfrente dos semanas después. Un boleto oficial certificaba el número de integrantes de la vivienda. Acudíamos a la cita formando la cola más silenciosa y triste que recuerde.

Al principio, la gastronomía local intentó disfrazar la precariedad sirviendo el pan con semillas de ajonjolí, una rodaja de tomate y un pepinillo. Con el paso de las semanas, los vegetales desaparecieron y quedó únicamente el pan con la hamburguesa. Tiempo después, retiraron el pan y solo entregaban el disco de carne procesada. Pocos meses más tarde, la asignación desapareció por completo.

 El sentimiento: Humillación.

II.La Colada  

La llamábamos «colada». Fue la temporada, tres meses,  en que solo se conseguía col y, de manera ocasional, algún tomate. Elaborábamos una especie de estofado donde el vegetal sustituía por completo a la proteína animal.

Ese preparado constituyó nuestro almuerzo y nuestra cena de manera ininterrumpida durante casi tres meses.

 El sentimiento: Desesperación; la sensación constante de haber alcanzado el límite de las fuerzas.

III. Pierna de cerdo

Un antiguo conocido de la familia reapareció en nuestra casa tras dos años de ausencia. Necesitaba resolver un trámite personal y trajo consigo un regalo extraordinario: una pierna de cerdo. Hacía 5 años que en mi hogar no se consumía carne de cerdo ni ningún tipo de carne roja.

Mi madre preparó un bistec para cada uno. Recuerdo que el simple aroma que desprendía la sartén producía una saciedad inmediata. Lo comimos despacio, acompañado de arroz y frijoles negros, en lo que percibimos como un auténtico banquete. Aquella noche, por primera vez en años, hubo sobremesa.

Al día siguiente experimenté una sensación física extraña, similar a una descarga de energía. Los músculos respondían con otra firmeza, la visión parecía más aguda y la conversación fluía con ligereza. Vino a mi mente la lección de un profesor de medicina: el ser humano es omnívoro, pero solo logró un salto cualitativo en el desarrollo cerebral cuando incorporó la proteína cocinada a su dieta.

  El sentimiento: En un primer momento, esperanza; inmediatamente después, el temor helado a regresar a la privación.

IV. El hueso

La pierna de cerdo llegó a su fin, quedando únicamente el hueso y los restos de piel. En nuestra vivienda contábamos con servicio constante de agua y electricidad, pero carecíamos de gas para cocinar. Una amiga cercana vivía en la situación opuesta: en su zona el servicio de gas no se interrumpía, pero padecía severos cortes de agua y fluido eléctrico. Establecimos una alianza práctica: ella acudía a mi casa a lavar la ropa y yo me trasladaba a la suya para cocinar.

Un día preparé la porción de frijoles para llevar a su cocina, incluyendo el hueso reservado para aportar sustancia al potaje. Antes de salir, mi madre me sugirió que, al terminar la cocción, les ofreciera a mi amiga y a su esposo el hueso por si deseaban utilizarlo en sus propios alimentos. Aceptaron de buen grado.

Al día siguiente, mientras preparaba el arroz en la misma cocina, mi amiga me comentó con naturalidad si podía entregarle el hueso a la vecina del piso superior, pues consideraba que aún podía extraerse de él algo de sabor.

 El sentimiento: La certidumbre de estar atrapado en un pozo sin salida.

Las huellas del fantasma

Como consecuencia de aquellos años , muchos desarrollamos secuelas neurológicas y físicas; en mi caso, episodios severos de migraña y parestesias en las manos que persisten hasta el presente.

Mantengo viva la memoria de estas historias no por un afán de regodearme en la adversidad, sino como un ejercicio ético para valorar cada plato de comida, reconocer el esfuerzo de quienes cultivan la tierra y entender cada alimento como un bien preciado.

Quienes me conocen saben que rara vez dejo algo en el plato. En los restaurantes —cuyos precios siguen representando un lujo inalcanzable para la gran mayoría—, mis allegados suelen retirar de antemano la porción que no consumirán para dármela. Desarrollo una conducta que califico como «limpia-pecera»: me resulta incomprensible el desperdicio o el rechazo a un alimento por un mero compromiso del paladar. Disfruto el aroma, la sazón y el espacio de socialización que se genera alrededor de la mesa. Puedo comer hasta el malestar, pero ese exceso nunca se compara con la memoria física del estómago vacío.

Los tiempos han cambiado y la crisis actual adopta otros matices, pero la sombra de la escasez sigue presente. Al mirar hacia el pasado reciente, el sentimiento predominante continúa siendo el miedo al desabastecimiento total. Ese fenómeno trágico en el que los padres renuncian a su plato para alimentar a sus hijos, o en el que los hijos fingimos una sonrisa ante los ancianos de la casa asegurándoles que ya hemos comido fuera.


Humberto. Tours en la Habana. Historia, Arte, Sociedad. WhatsApp+5352646921 

martes, 11 de agosto de 2026

Hace diez años murió Fidel Castro

 Hace diez años murió Fidel Castro. Estos fueron los sentimientos que despertó en mí su muerte.

Recuerdos de cuando murio Fidel


Cuando murió Fidel

Se murió el abuelo.  

Se murió el padre.  

Se murió el dador.  

Murió el guerrillero, el Salvador, el líder mundial, el cubano más sexy de los años sesenta y setenta. Murió el macho-guerrillero que ayudó a fundar la escuela de ballet más importante del Tercer Mundo. Murió el fundador del movimiento de los Países No Alineados. El creador de guerrillas. El impulsor de misiones de alfabetización en el Tercer Mundo… e incluso en el Primero.

Murió el dictador —para algunos cubanos y muchos extranjeros— y también el creador de la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde estudiaban los más pobres entre los pobres de nuestro continente. Murió el hombre que llamó a los soviéticos y a sus misiles a solo noventa millas de Estados Unidos. El que hizo de la escuela y del deporte una obsesión nacional, llevando a Cuba a estar entre los quince países más medallistas en Juegos Olímpicos sin ser una potencia rica.

Murió el que comenzó una guerrilla con solo doce hombres y tres años después había tomado el poder. El que creía que los cubanos no necesitábamos la democracia al estilo capitalista porque, para decidir, ya estaba él. El creador de un sistema de vigilancia perfecto para saber qué podía estar pensando o haciendo cada cubano.

Murió el arquitecto de la campaña de alfabetización que eliminó el analfabetismo en apenas un año. El que llevó a cubanos a guerras en África, Asia y América Latina. Murió el caballo —el número uno en la charada cubana—. El creador de la mayoría de las universidades del país. El fundador del Instituto Superior de Arte.

Murió el político que dividió familias para poder vencer. El que en su primera semana de gobierno prohibió por ley la prostitución y el juego, incluidos los casinos americanos. El que criticaban y detestaban muchos de los que se fueron bien formados hacia un mundo que no formaba ni preparaba a los pobres, y que gracias a esa ventaja lograron prosperar.

Murió el hombre que no confiaba en los imperialistas porque, según él, eran egoístas y solo deseaban la destrucción de quien no fuera como ellos. El que no nos dejaba viajar a países capitalistas porque pensaba que contaminaban el espíritu. El de los discursos interminables de seis y ocho horas. El que jugaba béisbol, ajedrez y practicaba la caza submarina.

Murió el amigo de Mandela, de Indira Gandhi, de Allende. El cercano a Graham Greene y a Gabriel García Márquez. El hombre rodeado de una lista interminable de lo que el mundo llamaba “gente progresista y de bien”. Murió el odiado por dos millones de cubanos y sus descendientes en Estados Unidos.

Murió el que decidió dar solo una entrevista al año cuando comprendió que, dijera lo que dijera a un periodista occidental, siempre sería desvirtuado. Por eso tenía sus propios técnicos para grabar. El que dejó de fumar en público porque la Organización Mundial de la Salud se lo pidió, consciente de que era imitado en todo el mundo.

Murió el hombre del que nunca supimos cuántos hijos tuvo realmente ni quién era su esposa hasta mucho después, cuando la enfermedad hizo visible a la mujer que no se separó de su lado. El que cada año, antes de la Asamblea General de la ONU, recibía a los líderes del Tercer Mundo que pasaban primero a saludar antes de seguir hacia Estados Unidos.

Murió el orador que impulsó con sus discursos la entrada de China al Consejo de Seguridad… y que años después la atacó cuando ese gigante invadió Vietnam. El hombre bajo cuyo gobierno se erradicaron enfermedades como la poliomielitis y la tuberculosis. El creador de frases como: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora la injusticia, tiembla”.

Murió el líder que llevó a juicio y mandó a fusilar a uno de sus militares más queridos, el único con la medalla de Héroe de la República, por considerar que había puesto en peligro la imagen de la Revolución. El que participaba en todos los congresos de maestros. El que creyó que nacer y crecer después de 1959 bastaba para crear al Hombre Nuevo… hasta las grandes decepciones de 1980 y 1994.

Murió el creador de un sistema de inteligencia tan sólido que los rusos venían cada seis meses a intercambiar información. El ateo que logró que los últimos tres Papas visitaran Cuba. El que envió médicos a Haití mucho antes de que los terremotos y huracanes obligaran al mundo a mirar hacia ese país abandonado.

Murió el hombre que dijo que la universidad era solo para los revolucionarios. Al que no le gustaban los guardaespaldas y al que intentaron matar más de mil veces. El que durmió en un hotel de Harlem cuando Estados Unidos le canceló la reserva oficial como Jefe de Estado.

Murió el que eliminó la Navidad y el Día de Reyes del calendario por considerarlos fechas mercantiles más que religiosas. El que le dijo “no” a Estados Unidos tantas veces que nos bloquearon y vaciaron mesas y tiendas durante casi seis décadas.

Murió el hombre al que muchos emigrados culpaban por separarse de sus familias, cuando —según pensaba— la mayoría solo obedeció a corazones impulsados por el dinero, sin la dignidad de luchar por lo que amaban, fuera familia o país, que al final era lo mismo.

Murió el que vetó a Julio Iglesias por cantar en Sun City, el cabaret racista de Sudáfrica. El que las nuevas generaciones solo conocían por los libros de historia. El que nació con un nombre que, traducido al latín, significaba “Fiel al Ejército”.

Murió el que resistió la caída de la URSS y desde sus cenizas impulsó una segunda ola de gobiernos de izquierda en América Latina. El que dijo que Cuba sería un país de hombres de ciencia porque no teníamos petróleo, sino cerebros que exportar.

Murió el que reconoció su propia decepción al ver que, cincuenta años después, los negros seguían siendo mayoría en las cárceles y minoría en las universidades. El que las mujeres culpaban por la precariedad de las cocinas, pero al que agradecían ser entonces casi el sesenta por ciento de los profesionales del país.

Murió el que abandonó La Habana para construir en el campo. El que puso a Cuba entre los diez países con menor mortalidad infantil del mundo, repitiendo que nada era más importante que un niño. El libertador para Angola y Namibia. El hombre que durante veinte años trajo a Cuba a niños afectados por Chernóbil.

Murió el creador de la libreta de racionamiento para que todos recibieran lo mismo, no solo los que tenían dinero. El que nunca entendió de marcas ni glamour, y por eso cada generación de jóvenes tuvo problemas para aceptarlo… hasta que maduraba y elegía un camino: derecha o izquierda.

Murió el que decía que las únicas comunistas reales que conocía eran las monjas. El que abrió los aeropuertos cubanos el 11 de septiembre para recibir aviones desviados y alojó gratis a los pasajeros. El que para los amigos fue Fidel y para los enemigos, Castro.

Ese día salí de mi casa como siempre. Antes de abrir la puerta me puse los audífonos y caminé rápido con la música nueva que me habían pasado al teléfono. Al rato noté algo extraño: un silencio que se escuchaba a través de la música.

La ciudad estaba en silencio. Incluso en las casas de quienes no simpatizaban con él hubo respeto. Fueron tres días de silencio. Sabía que muchos dirían que fue miedo, pero el pueblo cubano siempre había sido respetuoso.

Había banderas a media asta. Se declaró duelo oficial. ¡Cuba permaneció sin música durante nueve días! Parecía el fin del mundo, pero sabíamos que no lo era. La vida era más grande que cualquier hombre.

De ser presente, pasó a ser pasado.  

Ya estaba en la Historia.

jueves, 10 de octubre de 2024

ESCLAVO COME CROQUETAS, ASI NOS VEN

 Entre el Sabor y el Prejuicio: Dos Historias Que Revelan la Complejidad de Ser Cubano y Ser Juzgado por lo que se Come

Dos introducciones para comprender mejor. Y leer hasta el final, que siempre pueden ser sorprendentes. 

Hace algunas semanas un cubano, o una cubana, viviendo en Cuba, publicó en Facebook una foto con sus brazos con algunas quemaduras leves. En el texto de las fotos se decía que esas quemaduras fueron hechas porque estaba friendo unas croquetas que se venden muy baratas y que al ponerlas en el aceite caliente saltaron de la sartén. Allí venían una serie de insultos al gobierno que vendía esas croquetas que debían ser comida para animales y no para personas. Ciertamente las redes se hicieron eco de ese post (sí, nosotros nos quejamos del precio del helado y de las croquetas ya que nos faltan los secuestros, los narcotraficantes y los asesinatos en masa) y poco a poco se le añadieron más elementos y se compartió mucho entre cubanos emigrados y sus amigos extranjeros. Como información de primera mano quiero decir que yo también las he comprado, frito  y comido sin tener esa mala suerte, pero quizás me tocaron las menos saltarinas de todas. No obstante, malas son, pero en Cuba comemos los que haya a la mano no los que queremos.

La otra introducción es que en el transcurso de todos estos años trabajando como guia he conocido a muchos extranjeros , algunos de ellos personas interesantísimas y curiosas en los por qué de las cosas. Con ellos acostumbro a intercambiar por whatssap y telegram, y a su vez me añaden a sus grupos de debate que tienen entre amigos y colegas. Realmente no me gusta opinar sobre otra realidad ajena a la mía (cosa que no hacen con nosotros y con Cuba) porque hacen falta muchos elementos más allá de las agencias de noticias que tratan de llevarnos en direcciones muchas veces ajenas a la realidad. Nosotros los cubanos lo sabemos muy bien. Pero al vivir en Cuba me consideran marxista, comunista, intolerante y esperanzado en una realidad vana que según algunos de ellos “esta’ anclada en la miseria material”. En otras palabras, soy la fuente de contraste y el punto de vista de un proletario resentido de un país pobre.

A veces me pregunto si alguien realmente me conoce. Menos mal que la mayoría me considera buena persona (aunque sea una pena que sea comunista, según ellos).Que tontería. 

Así que frecuentemente , cuando las conversaciones se estancan sale a relucir el tema de las croquetas. Por ejemplo, ayer. Un colombiano me pregunta sobre cómo veía yo desde mi punto de vista la situación en Colombia. Con mucho tacto (ya saben que las conversaciones de Paz entre la guerrilla colombiana y el gobierno de ese país fueron en Cuba) le expreso mi opinión. ¿Respuesta? “Es que lo importante para nosotros es evitar el comunismo y no terminar comiendo todos solamente esas croquetas voladoras que comen todos ustedes todos los días”

Otro momento, un cubano que hace tres años que se fue de Cuba. Aquí lo conocí, inteligente, trabajaba en un banco y supongo que en el medio de una crisis existencial decidió  quedarse en Miami. Allí trabaja cuidando a una persona mayor, vive en una habitación de 5x4 sin cocina. Trabaja todos los días por 10 horas. No ha podido reunir todavía para un viaje, para una gran cena en un restaurante, para un fin de semana en un hotel. Pero es libre, me dice. En los primeros momentos de la pandemia usaba mascarilla con un pomo de agua mineral de 5 litros modificado donde metía la cabeza para no contagiarse. Ahora no usa nada, a la mascarilla le llama bozal, porque lo que quieren los poderes ocultos es que nos envenenemos con nuestro propio CO2 y no cogerá el virus porque según él no forma parte de su realidad. Y por supuesto no se vacunará porque no quiere que le implanten nanotecnología en su cuerpo. Y por cierto cuando conversamos por whatssap nunca dice “vacuna” sino “inyección” para que los algoritmos de Facebook y la CIA no lo detecten como negacionista y uno de esos seres que quedara’ libre una vez que todos seamos controlados por los microchips de Bill Gates. Y claro, de todos modos se siente muy bien viviendo en un país donde no existen esas terribles croquetas “matagente”


Y finalmente la guinda. Un amigo de Méjico me invita a su grupo a escuchar y expresar sus opiniones sobre las elecciones de medio término en su país. Todos de clase media, con negocios más o menos grandes. Todos contra el presidente. Yo escucho y escucho, hay cosas que no entiendo muy bien. Me piden mi opinión, pero antes debo hacer algunas preguntas. Parece ser que incómodas, de cualquier modo Méjico es una democracia burguesa bien establecida y al sur de Estados Unidos. Blindada. Pero mis preguntas generan cierta hostilidad. Poco a poco comienzan a hablar de Cuba, ¿Por qué? No los sé si era sobre Mejico, quizás para sentirse mejor en su abundancia material. Yo dejo de responder. Pero no olvidan y de repente salta una voz agresiva que pregunta: ¿Y quién invitó al esclavo come croquetas a este grupo?

Solo me dio por reír. Los sé, es denigrante ser llamado así, ser visto así. Pero muchas cosas hay que vivirlas para comprenderlas, y no obstante  muchos no lo hacen. Otras veces no hay nada que comprender, solo sobrevivir. Otros fueron hasta ayer come croquetas y hoy que tienen mejor suerte lo olvidan y desprecian a su gente y ponen un precio muy alto, incluida la traición y el crimen, por dejar de comer croqueta y comer faisán.  









Humberto

Guia Local Y Maestro.

Tour de Ciudad. Arte, Sociedad, Historia

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LEYENDO EL PERIODICO EL PAIS

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jueves, 13 de julio de 2023

UN BUEN GUIA COMO UNA BUENA FRAGANCIA

"Viajar con estilo: la experiencia de un guía que deja huella como una buena fragancia."

 Un buen guía de ciudad y un perfume tienen más en común de lo que se podría pensar. Ambos son capaces de transportarnos a un lugar o momento específico, evocando sensaciones y emociones únicas. 

Al igual que un perfume puede ser la esencia de un lugar o una persona, un guía de ciudad puede ser la esencia de una cultura o un destino turístico.

 Ambos pueden ser una herramienta para descubrir y explorar lo desconocido, y para sumergirse en una experiencia única. 

Al igual que un buen perfume, un buen guía de ciudad debe ser auténtico, de calidad y estar bien diseñado para satisfacer las necesidades de su público objetivo. En resumen, tanto un buen guía de ciudad como un buen perfume pueden ser una forma de descubrir y disfrutar de lo mejor que un país tiene para ofrecer.


Tanto un buen guía de ciudad como un buen perfume pueden ser una herramienta para descubrir y explorar lo desconocido, y para sumergirse en una experiencia única.
Ambos deben ser auténticos, de calidad y estar bien diseñados para satisfacer las necesidades de su público objetivo.

HUMBERTO
GUIA Y MAESTRO EN LA HABANA
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EXPLORAR LA HABANA: 

LA CUBANA MAS HERMOSA DE SU EPOCA



lunes, 26 de julio de 2021

El Juego (suerte + inteligencia vs la vida que toco')

Yo era pobre. 
No muy pobre, solo pobre.
Mis momentos de solaz eran caminar por las calles hasta llegar al mar. Frente a los grandes hoteles. 
La señora era muy rica. Vivía en California, pero había nacido en Cuba.
Se había marchado en 1952.
Estaba muy enferma y quería regresar a los lugares de su pasado.
A la señora le fui recomendado y así podría ayudarme económicamente también.
La señora recorrió  la Habana y Pinar del Rio.
Muchas lágrimas.
Al final de viaje la señora me ofreció  una computadora. ¿es posible enviarla?
No.
En el 2004 era imposible hasta tenerla.
Pero no importa, llegará porque vendrá de una ciudad cuyo nombre es Los Ángeles y fui recomendado por alguien en una iglesia.
Y llegó diciembre con la noticia de que Alguien vendría con una laptop.
Y llegó con ella en  un pequeño maletín en una mano y otro mas pequeño aun en la otra.
“ahora ve a tu casa, comienza a disfrutarla, puede ser un juguete o puede ser transformada en una poderosa herramienta, solo quiero que me vengas a buscar mañana temprano”.
La noche fue esplendida, explorando un pequeño objeto como si fuera Egipto, el Amazonas, el Everest. ¡tantas cosas y experiencias caben en tan poco espacio! ¡cuanta felicidad en lgo tan pequeño!
El chico se presentó temprano. ‘Alguien’ le dijo que debía cambiar el pasaje para marcharse. Solo había venido a entregar el presente.
Así lo hizo, pero antes  me puso en la mano 100 dólares. ‘ comprate algo para ti o tu familia, pero deja la mitad porque es inevitable que algo bueno traiga algo aun mejor’
Pasó escasamente una semana.
Un amigo de un amigo de un hermano de un conocido tocó a mi puerta.
Venía con una oferta: internet.
¿internet? ¿Qué es eso? Digo, ¿no está prohibido?
‘¿y? ¿lo quieres o no?’
‘Probemos’
1 hora al día por 40 dólares al mes. Toda una fortuna aun hoy.
Un mes, una hora diaria para aprender, bajar cursos, aprender a hacer una página web al menos básica, dar de alta en los buscadores de entonces y lo mas importante: tener clientes para poder pagar otro mes y. . . alimentar la familia.
El cerebro se expande ante los retos. El alma decide no tener miedo.  El reto estaba planteado y las naves se habían quemado.
Nunca mas  supe de la Sra. Ofelia de California.
Nunca mas supeo de el Sr. Evan que trajo la laptop.
Mas de 20 proveedores de internet a escondidas en todos estos años.
Y lo más relevante fue que se abrió la puerta hacia un mundo prohibido entonces, y aún desconocido. Descarga de libros digitales, música, información actualizada, contactar mentes de lugares distantes, viajar sin moverte de casa. Todo lo que entonces estaba prohibido, hoy mas común, pero aun por descubrir para el 90% de los cubanos de entonces, incluso hoy que Facebook  y sus "amiguitos " llevan a la mayoria por caminos retorcidos. 


La mejor rebelión contra el  sistema de las cosas hoy en día (cualquiera sea el sistema)  es estudiar, aprender. Sobre todo estudiar lo que el sistema no quiere que estudiemos , para así poder ser lo más libre posible. Entonces seremos capaces de poder decidir por nosotros mismos el tipo de vida que queremos llevar, aun dentro de él.  O al menos poder perdernos en nuestra mente a donde Ellos, todavía, no pueden llegar.
 

domingo, 4 de marzo de 2018

CONVERSACIONES CON EL FRAILE (I)



Hace un mes  mas o menos me lo encontré muy cerca de la casa. Yo sentí como un barullo en la calle 23, pero la verdad que era la hora de salida de las escuelas y la muchachera  siempre tiene sus razones para declarar a los cuatro vientos sus grito de independencia y alegría por el fin del día en la escuela.
Pero a medida que me voy acercando al punto de origen , ya saben, esa curiosidad de maestro que busca a ver si hay algún rostro conocido, algún alumno propio que sea el causante de algún desorden, voy comprendiendo la situación.
Y me explico. En la esquina de la escuela hay una iglesia. Grande. Es decir, tiene edificios anexos y con ellos se hizo una especie de hotel para los religiosos que están de paso por la ciudad. Y esta vez , a diferencia de otras veces, no son monjitas las que circulan de un lado para otro, entrando y saliendo todo el día, sino todo un pequeño ejercito de sacerdotes o seminaristas de Polonia, Eslovaquia, y Hungria.
Y las chicas cubanas no perdonan a un ejercito de hombres rubios en faldas y sandalias. En las clases han surgido innumerables preguntas que resumiendo mas o menos tocan estos temas: la virilidad, estudios religiosos, sotanas y mantos, malgasto genético, y muchas mas.
Y regreso al barullo. Cuando me aproximo veo esto: una fuente de aguas albañales en la acera, un sacerdote cruzando toda esta suciedad con la sotana a media pierna, mostrando unas piernas fuertes en sandalias.
Lo reitero, las chicas cubanas no dejarían pasar una oportunidad así. Lo saludaban, le silbaban como piropeándolo, “where are you from? Y muchas risas.
En fin, algunas de mis alumnas y alumnos estaban en el grupo de ‘acosadores’ y me decidí a interrumpir la fiesta que no dejaba que Mickhael lograra llegar a terreno seco.
A partir de ese momento nos reunimos en las tardes, en el portal del hotelito, en la misma esquina de la escuela, frente a una bodega y una carnicería y nos tomamos un café . Mickhael interesadísimo en saber mas de nosotros. Y para mi lo mas interesante ha sido ver a tantos y tantos cubanos , los que viven y los que simplemente pasan cerca e intervienen en las conversaciones, expresándose de manera tan sincera sobre la realidad que vivimos.
Entonces, sin orden cronológico les cuento.
Tema de hoy: la Reunión del parlamento cubano. Opinon general: mismo coro de siempre. Que no se avanza, que no se trabaja bien. Que sin decirlo te dicen que el socialismo es una porquería en la economía, pero que hay que mantenerlo.
¿por qué pregunta Mickhael?
¡clarísimo amigo!, porque no saben hacerlo de otra manera. Son todos unos viejos que no saben hacer las cosas de otra manera y tienen miedo de que si se hacen de manera diferente se descubran cositas.
Por otro lado, el tema de los logros de la salud y la educación.
Si claro, parece que es una deuda impagable. Lo hicieron hace mas de 50 años  y parece que invalidaron los éxitos de los siglos XX y XXI para los cubanos.
¿El tema caliente? Los impuestos. En masa y abarcadores.
¿entonces? Nos joden por el lado socialista con lo del salario real y el nominal  y ahora , además, descubriendo el capitalismo y su productividad como están, nos clavan los impuestos.
Ha sido una jugada perfecta. Hace un tiempo lanzaron a casi un millón de personas a su suerte. Después dieron la posibilidad de que trabajaran por cuenta propia al otorgar permiso para muchas actividades que antes estaban prohibidas (la que mas me impactó fue la de ‘enderezador de clavos’) y ahora no solo tienen que pagar permisos y la seguridad social sino también impuestos sobre la ganancia.
Brillante es, no caben dudas, y no sé por qué me recuerda a Moises en Egipto.
¿tiene sentido? Para ellos sí. Para nosotros no. Es decir, el gobierno como gobierno tendrá mas dinero y menos trabajadores improductivos que mantener. Y nosotros menos dinero.
Así que  regresamos al punto de siempre, ‘todos somos iguales lo que unos mas iguales que otros’.
Estas son las preguntas al final del día de Mickhael: ¿Quiénes son los cubanos que dirigen empresas mixtas? ¿quienes son los cubanos que viajan frecuentemente al extranjero? ¿Quiénes son los cubanos que abren paladares lujosas y tienes mercedes Benz y Audis que ha visto por las calles? ¿Quiénes son los cubanos que viven en Miramar y Nuevo Vedado en las grandes mansiones?
Bueno, eso para otro día que parece que el tiempo va a cambiar y hay cosas que hacer. Mañana será otro día, otro cafecito con el Padre Mickhael de Polonia y quizás algún vecino le pueda responder sus preguntas. Yo puedo, pero me encanta escuchar como los cubanos además de sapientes imparten venganza con la lengua afilada.
Déjame algún comentario o pregunta si lo deseas
cubangel@gmail.com


viernes, 8 de diciembre de 2017

CONVERSACIONES CON EL FRAILE (II): Una equivocación y una paliza

Una equivocación y una paliza
Pues sí Mickhael, ya que tu país también tuvo  este tipo de gobierno, no te resultará extraño que esas cosas sucedan.
Y como en todas partes, el ser un informante de la policía es algo denigrante, y si se sabe puede ser peligroso. Al menos hoy en día. Hubo una época en que era considerado hasta honorable, ya sabes, defendiendo los valores de la nueva sociedad. La ideología logra lo que no puede la propaganda.
Pero en fin, particularmente en estos tiempos es muy peligroso el ser tachado de informante. Y en el menor de los casos es una forma casi segura de lograr el ostracismo de la otra persona.
Yo vengo del hospital. ¡que escena! ¡que historia!
Que triste en verdad.
Pues resulta que un compañero de trabajo muy bueno que tenemos fue golpeado muy cerca de su casa. Ya sabes que ahora oscurece mas temprano, y él para cortar camino atraviesa un parque que ya a esa hora, y sin las luces, es una boca de lobo. ¡Pero es que en su barrio todo el mundo lo quiere mucho!
Pues nada , casi de milagro alguien pasaba cerca y lo ve arrastrándose. Toda una casualidad, y gracias a Dios que tuvo las fuerzas para poder arrastrarse.
Y no hubo que esperar mucho para enterarnos de todo. Resulta que había una mujer en su barrio, una mujer que ayudaba mucho y visitaba frecuentemente que parece se enamoró de él. Ella bastante mayor en verdad, pero en fin, esas cosas pasan. Pero claro, no era la única persona que mi amigo visitaba y ella un poco que celosa de las amistades , sobre todo de una vecino en común con el cual charlaban los domingos por las tardes, se le ocurrió usar la medicina del miedo: llamó a un amigo del vecino, le dijo que el maestro era un informante de la policía y que tuviera mucho cuidado con lo que hablaba delante de él.
Lo que ella no sabia era que además de ese amigo, esa persona que ella llamó conocía también  a uno de los maleantes mas grandes de la zona y al que la policía le había hecho un registro en su casa hacia muy poco tiempo decomisándole todo lo que tenia mal habido. Así que lo primero que hizo esa persona fue llamar al maleante y advertirle, solo advertirle, que tuviera cuidado con el ‘maestrito’ del edificio de la esquina que era un informante de la policía. Todo muy que en secreto y de amigo a amigo. Solo para que tuviera cuidado.
Pero claro, si no quieres que las cosas tomen caminos tortuosos debemos conservarlas bajo siete llaves. Una vez que ya están fuera de nosotros no tenemos control sobre ellas. Ni corto ni perezoso el maleante y sus secuaces partieron hacia el parque , esperaron y dieron una paliza “ejemplarizante” a los ciudadanos: el chivato lo paga.
Y allí estaba ella, en el hospital, llorando a mares, pidiendo disculpa a la familia. Creo que la quieren acusar.
Yo diría que en las sociedades modernas, el ser confidente de la policía es el octavo pecado capital para el resto de la población.
Muy agradable el café de hoy, como siempre, pero ya me marcho, voy a casa, a tratar de borrar las imágenes que me tocaron hoy.

 cubangel@gmail.com


jueves, 1 de septiembre de 2016

¿Sin salida o salida fácil? El sexo.




Un día , hace unos cinco años , vino a la Habana un turista muy rico.
Al estilo de la Habana se encontró una muchacha preciosa en el malecón, paseando con una amiga, comiendo una pizza, totalmente despreocupada o como se dice: sin equipaje para el camino.
Quedó tan deslumbrado por aquello senos sin sujetadores cuyas formas se marcaban a través de una camiseta de tejido muy ligero que se le aproximó e hizo la pregunta tonta:
 ¿has estado en Europa porque tu cara me es familiar?
La risa y mirada inteligente de la chica le respondió sin palabras y le hizo despertar, regresar a la realidad.
La invitó a los mejores restaurantes disponibles.
 Contemplaron el siempre presente mar desde la terraza del Hotel Nacional , y después de la compras de rigor logró tener sexo con ella. Definitivamente, según sus propias palabras, fue maravilloso.
La chica resultó ser muy económica. Y virgen. La pregunta es cómo una chica virgen puede ofrecer un sexo maravilloso, o quizás fuera eso, la certeza de ser el primero.
Para lo que decían de Cuba era raro lo que le había sucedido. Incluso la chica vivía con su madre.
Cinco cenas, dos perfumes, dos pares de zapatos, un mp3 que ya traía en su equipaje.
A la chica nadie le había advertido que el amor no viaja frecuentemente en avión.
 Es el medio de transporte que usualmente usa la lujuria.
Nadie tampoco le advirtió de todos los que vienen buscando sexo barato para cubrir su falta de afecto. Y aunque resulte extraño viajan muchos kilómetros para eso. Y lo hacen frecuentemente cuando quedan inoculados con el virus de la apariencia de amor.
Entonces, en aquellos años, comenzó su lección de conservación personal. Una de tantas.
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¿Cómo comenzó todo este desastre?
Con la pobreza por supuesto, pero en un país donde la educación tiene bastante nivel, las chicas en general están bien alimentadas y con acceso a la salud en todos los niveles y gratuitamente, es una garantía, y además son lindas. . . y eran ingenuas.
Y la cuestión es que también en un discurso oficial y al ver que era un fenómeno casi irreversible, se dijo que al menos en Cuba las chicas tenían un alto índice de escolaridad. En otras palabras, que se puede hablar con ellas después del sexo. Ese discurso fue publicidad gratis a nivel mundial

Ya eso ha cambiado un poco ,lo de la conversación que ya es una perdida de tiempo a no ser que el cliente lo amerite, pero en todo caso los hombres que vienen a Cuba buscando sexo es porque en sus países es mas caro y además, las mujeres casadas o para casarse son sencillamente  complicadas: quieren tener hijos, quieren fidelidad, gastan mucho dinero.
Sus mujeres aspiran  al éxito. Las de acá o no saben qué es eso, o tienen una idea diferente al respecto.
Así que seguimos viendo por las calles de la Habana chicas del brazo de hombres gordos, sudorosos, con malos hábitos. Inequívocamente es un signo de que esos hombres tienen dinero.

Las jineteras tienen cierto poder sobre estos hombres, al menos cuando están en Cuba, pero no  el poder de las esposas. Es decir, son reinas de un espacio-tiempo, e incluso a veces son “afortunadas” al permitirse una mirada al mundo material de los viajeros por sexo.
En general esos viajeros, cuando regresan, dejan detrás mucho del mundo en el que viven y que por unos días transportan con ellos a esta Cuba luchadora. . .y muy atrasada en lo que al consumo, las modas y la tecnología se refiere.

Después de algunos años me surge la pregunta si son los extranjeros una amenaza para el amor en Cuba, para el amor entre algunos cubanos.
Respuesta difícil de dar, pero ciertamente el cubano ha comenzado a pensar diferente en relación al sexo y el amor desde que aviones llenos solo de hombres aterrizaban en los 1990’s

Corrimos el horizonte, como dice una amiga, para darle cabida a otro mundo de cosas que no cabían en el panorama de la otra Cuba, en ese panorama donde se desarrollaban nuestras vidas antes del 1990, donde los ideales  se distinguían más nítidamente y no diluidos en el confort, la tecnología de punta y los viajes de vacaciones.

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lunes, 30 de mayo de 2016

El Vientre Maldito de Lucia (II)

El Vientre Maldito de Lucia (II)
Germán.
¿Pero por qué se tenia que hablar de Lucia en las reuniones del Partido? Por sus hijos ciertamente.
 Pero vayamos por parte.
Nos mudamos para casi enfrente a casa de Lucia por el año 1994. Terrible año en verdad.Cada mes de ese año era peor que el anterior: menos comida, menos electricidad, menos de todo. Y cada vez mas nerviosismo social, todo preparado para una revuelta de descontento y solo hacia falta una chispa. Pero de eso se habla en otro momento, que hay que hacerlo con cuidado.
La cuestión es que lo primero que me llamó la atención de los vecinos de enfrente (recuerden, las casas unas al lado de las otras) era un joven muy delgado que se pasaba gran parte del día trabajando sobre unas telas colgadas en unos tendederos. Las cuerdas estaban bien pegadas la unas a las otras y por lo tanto había que moverse con mucho cuidado entre ellas y vigilar para que el viento no las pegara. Al terminar el dia y cayendo la tarde (y esa fue la parte que mas me llamó la atención ) el joven recogía las telas y con cada una de ellas sobre su cuerpo hacia como algo parecido a una danza, a un ballet,  para probar , supongo, la caída sobre el cuerpo, el movimiento al viento, etc. Sí, porque después me enteré que lo que hacía era teñir las telas durante el día (por cierto , con diseños increíbles) y ponerse a cocer en las noches para poder hacer un dinero porque había perdido su trabajo.
Uhm!, que pena, seguramente su empresa cerró por la crisis general que ya cubría casi a toda Cuba.
No, no era eso. Lo quitaron por no ser confiable.
¿Confiable? Si, claro, ¿no notaste que es gay?
Uhm…¿y?
Pues nada, que no pasó la verificación.
En otras palabras, vinieron a la cuadra a averiguar sobre él y alguien, muy posiblemente el presidente del CDR dio malas referencias.
Y es que un papel importante en lo que le sucedió a esta típica familia cubana tiene que ver con un presidente, ya sea del CDR, o del núcleo del partido, o de cualquiera otra organización.
Nuestro Presidente
Nuestro presidente del CDR es un caso muy serio. Literalmente dio un golpe de estado para lograr el cargo. Yo fui testigo de la reunión  donde dio el golpe final. Fue una batalla de varios meses contra Yolanda que había sido una heroína de la clandestinidad (guerrilla de la ciudad) contra él ,que venia de la guerrilla de la montaña, y había bajado de la Sierra Maestra con las barbudos. . .y se había quedado en La Habana.
 Lamentablemente para él  las cosas en su vida, fuera de la política, no salieron como debían.
Ya en el año 1994 su hijo estaba preso por ladrón y su hija ya tenia un historial de jinetera o prostituta. Y esos chicos de enfrente, esos maricas y sus hermanas desviadas, todos ,trabajaban y ganaban buen dinero. En su mente retorcida no era justo.
Y todo comenzó por Germán.
Perdió su trabajo de diseñador, el sueño de su vida. Se puso a teñir  sus tejidos y cocer sus ropas. Y aparecieron los inspectores pidiendo los papeles de las telas, de los tintes, de las ventas. Y tuvo entonces que tomar LA decisión.

Continuará . . .