¿Quieren entender por qué Estados Unidos es así?
¿Por qué ocurrió Trump?
¿Por qué la podredumbre sigue
extendiéndose?
¿Por qué la crueldad no es un
error, sino el objetivo?
No es un misterio. Es la
historia más antigua que nunca los americanos han contado con honestidad. Y
hasta que la enfrenten, seguirán colapsando en versiones cada vez más oscuras
de ellos mismos.
Ese país no fue fundado sobre
la libertad. Fue fundado sobre tierras robadas, limpiadas con matanzas, y
construido por personas robadas, quebradas por la fuerza. Esa es la transacción
fundacional. Todo lo demás es decoración.
Se enfrentaron a el genocidio
de los pueblos nativos. Lo mitificaron. Hicieron westerns sobre ello. Le pusieron
nombres de los muertos a equipos de fútbol. Pavimentaron sobre huesos y lo
llamaron destino.
Se enfrentamos a la
esclavitud. Declararon que había terminado y de inmediato escribieron nuevas
leyes para reemplazar las cadenas con barrotes. Nunca pagaron por los siglos de
trabajo forzado, por los niños vendidos, por la tortura, por el robo del
tiempo, del aliento, del linaje. Hicieron una nueva América, pero dejaron
intacto el motor.
La Confederación perdió la
guerra, pero ganó la memoria. Les permitieron reescribir la historia en mármol.
Los monumentos no se erigieron en 1865. Se levantaron en los años 50, no como
recuerdo, sino como advertencia.
Nunca purgaron las
instituciones. Los racistas se convirtieron en alguaciles. Los alguaciles en
senadores. Y la lógica de la supremacía blanca se adaptó, cambió de forma, de
código, pero nunca perdió el control.
Por eso Estados Unidos elige
racistas. No a pesar de su historia, sino por ella. Cuando se cae la máscara y
el candidato dice en voz alta lo que antes se susurraba, no aleja al país. Lo
aclara.
Trump no inventó nada de
esto. Solo lo dijo sin vergüenza. Y para millones, eso fue el sueño: un hombre
que tomara cada crueldad enterrada y la llevara como una corona.
Por eso están prohibiendo
libros, reescribiendo programas escolares, por eso incluso mencionar el racismo
o la historia ahora enciende alarmas. Porque saben lo que encontrarían si
mirarán demasiado de cerca: un país aterrorizado por su propio reflejo.
Las reparaciones no son
radicales. Son tardías. Decir la verdad no divide. Es la única salida. Y si no
aprenden de Alemania, si no consagran lo ocurrido, si no criminalizan sus
símbolos y crean leyes que lo hagan irrepetible, entonces le están diciendo al
futuro exactamente lo que están dispuestos a tolerar otra vez.
Estados Unidos no enfrenta
sus puntos de quiebre. Los entierra, los llama orgullo, los envuelve en himno y
bandera. Pero las cosas enterradas no desaparecen. Vuelven. Más crueles. Y se les
está acabando el tiempo para romper el ciclo.
¿Y con Cuba?
A mediados del siglo XX, la Revolución Cubana irrumpió en la historia como una apuesta radical por la soberanía. No fue el comienzo de un conflicto, sino la continuación de una confrontación más antigua: la de un país pequeño frente a un enemigo histórico cuya voluntad, leyes y estrategia han estado diseñadas para socavar cualquier intento de construir un modelo propio. Esa enemistad no nació con la Revolución; la precede y la trasciende.
No existe —ni ha existido— alternativa política capaz de sobreponerse a la voluntad del gobierno de Estados Unidos, que por ley mantiene la agresión contra Cuba. Quien pretenda ignorar esta verdad, está en su derecho… como quien insiste en que la Tierra es plana. Pero los hechos permanecen: desde esa confrontación, los que siempre salimos perdiendo somos nosotros.
La hostilidad se recrudeció con el primer mandato de Donald Trump: más de doscientas medidas destinadas a asfixiar la economía, incluso en plena pandemia. Un bloqueo endurecido convertido en arma de guerra, mientras en las redes y plataformas digitales se orquestaba una maquinaria de odio, división y difamación. Un ecosistema tóxico que primero golpea a los de dentro y, con igual saña, termina hiriendo también a los de fuera.
El mundo es hoy un lugar ferozmente egoísta; aislarse no es opción. Pero la pregunta que persiste es si se puede levantar una vida digna en un país sometido a la hostilidad sistemática de Estados Unidos y de buena parte de sus aliados.
He trabajado con extranjeros de toda índole, simpatizantes y detractores. Algunos, incluso sin afecto por Cuba, reconocen que ningún país sometido a una guerra económica tan prolongada y a presiones tan grotescas sobreviviría un mes. Lo nuestro ha sido resistencia pura, pero también desgaste.
Con tristeza lo afirmo: la cancelación política es hoy más evidente que nunca. La vivimos. La vemos. Y la maquinaria sicarial de asesinar reputaciones sigue funcionando con precisión quirúrgica, alimentada por el dinero de Washington.
Instagram: humberto_habana
CUBA, error imperdonable de visitar HABANA sin un guía
https://cubatravelhelp.blogspot.com/
EL MEDICO DE NAPOLEON EN CUBA
https://cubatravelhelp.blogspot.com/
LORCA EN LA HABANA. Sorpresas con un guía local.
https://cubatravelhelp.blogspot.com/
Hemingway en Cuba: la isla que escribió su leyenda
https://cubatravelhelp.blogspot.com/
Vedado Area in Havana, a secret
https://cubatravelhelp.blogspot.com/2025/07/vedado-in-havana-secret.html
Havana Awaits You! Discover the Vibrant Heart of Cuba
https://cubatravelhelp.blogspot.com/2025/06/havana-awaits-you-discover-vibrant.html
CUBAMIGOS: A DIFFERENT WAY OF HAVING VACATION, MAKING FRIENDS
https://cubatravelhelp.blogspot.com/2025/03/cubamigos-different-way-of-having.html
CUBAMIGOS, UNA FORMA DIFERENTE DE VACACIONAR
https://cubatravelhelp.blogspot.com/2024/10/cubamigos-uba-forma-diferente-de.html
Mansion Habana / Mansion Havana
https://cubatravelhelp.blogspot.com/2016/05/mansion-habana-mansion-havana.html