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viernes, 10 de abril de 2026

Nos Acosa el Carapálida

 


Nos Acosa el Carapálida: Del Conquistador con Armadura al del Traje de Marca


Existe una imagen que los pueblos originarios de América del Norte supieron leer con una claridad que la historia oficial nunca ha querido reconocer. Cuando nombraron al invasor europeo carapálida, no estaban insultando. Estaban diagnosticando. Estaban describiendo, con una precisión que ningún tratado académico ha superado, la fenomenología del poder que llegaba sobre caballos armados a reclamar como propio lo que siempre había pertenecido a otros.

Cinco siglos después, el carapálida sigue aquí.

Ha cambiado de ropa. Ha cambiado de instrumento. Pero la lógica es la misma: llegar, tomar, destruir lo que no puede tomar.


El Conquistador No Ha Muerto: Solo Se Ha cambiado de Traje

El conquistador llegaba con armadura, con cruz y con espada. La Inquisición era su departamento jurídico: quemaba en la hoguera lo que no podía convertir, torturaba lo que no podía doblegar. La violencia era directa, visible, orgullosa de sí misma.

El carapálida de hoy llega en traje de marca italiana, con resoluciones del Congreso y comunicados del Departamento de Estado. La armadura se llama ahora sanción económica. La hoguera se llama bloqueo. La espada se llama interés nacional.

Pero el resultado es el mismo: pueblos que no pueden comprar medicamentos, niños que crecen bajo escasez fabricada desde afuera, economías estranguladas no por su propia incapacidad sino por la voluntad deliberada de quien decide que ese pueblo no merece prosperar mientras no se arrodille.

Nos acosa el carapálida. Nos acosa con la espuela, el sable y el arnés. Caballería asesina de antes y después.

 Cara Pálida Tiene Nombre, Pero También Tiene Disfraces

Sería demasiado cómodo reducir el carapálida a una sola figura. Sí: hay una imagen que en este momento histórico concentra la esencia del método con una transparencia casi pedagógica.

Donald Trump es el carapálida sin disfraz. Es la versión que dejó caer la máscara de la diplomacia y mostró la lógica desnuda del conquistador: tú tienes algo que yo quiero, y si no me lo das voluntariamente, encontraré la manera de quitártelo.

Pero sería un error mirarlo a él y no ver a los que están detrás, a los lados, a los que vinieron antes y vendrán después con trajes más elegantes y retórica más pulida. El carapálida europeo en su sede de Bruselas, calculando qué sanciones aplicar a qué país . El carapálida financiero en sus oficinas de Wall Street o la City de Londres, decidiendo qué deuda es impagable y qué economía debe colapsar. El carapálida tecnológico que controla las plataformas donde los pueblos del sur global intentan existir digitalmente y que un día, por decreto de Washington, simplemente los borra.

Todos tienen la misma cara. Todos comparten el mismo método.

Las Nuevas Armas: Bloqueos, Sanciones y la Destrucción de la Mente

El conquistador del siglo XXI ha aprendido a ser mas perverso: matar lentamente, y hacer que la víctima parezca responsable de su propia agonía.

El bloqueo económico es la Inquisición moderna. No quema en la hoguera: deja sin medicamentos a los hospitales, sin repuestos a las fábricas, sin acceso a los mercados internacionales a los productores locales. Mata con la misma eficacia que la espada, pero con la ventaja adicional de que el ejecutor puede lavarse las manos. "Nosotros no les hacemos nada", dice el carapálida. "Son ellos los que no saben administrarse."

Y cuando el cuerpo resiste —cuando el pueblo no colapsa— llega el ataque a la mente. La industria cultural como arma de guerra. Las plataformas digitales diseñadas para colonizar la imaginación de los jóvenes, para convencerlos de que el único futuro posible es el futuro que el carapálida ha diseñado para ellos: consumidores, nunca productores; espectadores, nunca protagonistas; individuos atomizados, nunca pueblo organizado.

Nos acosa con su elixir de la prostitución. Nos acosa con su forma de ver, su estética, su ángulo, su estilo, su saber. Nos acosa con sintetización y quiere hundirnos el alma con tuercas de robot.

El maestro que enseña historia propia es su enemigo. El médico que cura sin depender de sus farmacéuticas es su enemigo. El periodista que nombra lo que ocurre sin usar sus categorías es su enemigo. Por eso el carapálida lucha contra maestros y médicos: no porque sean peligrosos en abstracto, sino porque la conciencia y la salud son las dos formas más básicas de soberanía, y la soberanía es lo que el conquistador ha venido a destruir desde el primer día.

Cuando la Guerra Sutil No Basta: El Monstruo

Hay un momento en el método del carapálida que es su verdad más desnuda. Es el momento en que la guerra sutil —el bloqueo, la sanción, la colonización cultural, el financiamiento de la oposición interna— no logra su objetivo. Cuando el pueblo, contra todos los pronósticos y todas las presiones, insiste en existir en sus propios términos.

Entonces aparece el monstruo.

El monstruo tiene forma de portaviones en el Caribe. Tiene forma de base militar en ciento cincuenta países. Tiene forma de golpe de estado ejecutado con precisión quirúrgica en la mañana, seguido de un comunicado preocupado por la democracia en la tarde. Tiene forma de bomba inteligente que cae sobre infraestructura civil y es presentada en los noticieros del norte como operación de precisión.

Nos acosa con su monstruo de radiactividad, su porvenir de arena, su muerte colosal.

Esta no es retórica. Es la historia documentada de Hiroshima y Nagasaki. Es Corea, Vietnam, Iraq, Libia, Siria y ahora Irán. Es la amenaza permanente que pesa sobre cualquier país que decida que sus recursos naturales, su política exterior, su sistema de gobierno, no están a la venta.

El carapálida no acepta el "no". Nunca lo ha aceptado. Desde que llegó a estas costas hace cinco siglos con sus cruces y sus arcabuces, la negativa del otro ha sido interpretada como una declaración de guerra.

 Somos la Tierra, el Agua, el Aire y el Fuego

Frente a todo esto, la canción que inspira estas reflexiones no propone resignación ni odio

La tierra nos quiere arrebatar. El agua nos quiere arrebatar. El aire nos quiere arrebatar. Y sólo fuego, y sólo fuego vamos a dar.

La tierra no es metáfora. Es el lugar donde vivimos, donde producimos, donde enterramos a nuestros muertos y nacen nuestros hijos. Arrebatarla es el primer acto del conquistador y también el último que pretende realizar. El agua es recurso y es derecho y es argumento de las guerras que vienen. El aire es el espacio que compartimos, el clima que estamos heredando destruido por siglos de industrialización sin consecuencias para quienes la ejercieron.

Y el fuego: no destrucción, sino energía irreductible. La voluntad de existir que ningún bloqueo ha logrado extinguir del todo. La convicción de que somos nuestra tierra, nuestro aire, nuestra agua, nuestro fuego, y que eso no se negocia, no se cede, no se entrega en ningún trueque de uno a mil.

 Hasta Que Todos Juntos Le Demos Su Lugar

El carapálida vive de acosar. Necesita del acoso como necesita del oxígeno: sin él, sin la extracción permanente del trabajo, la riqueza y la soberanía ajenos, su propio sistema no puede sostenerse. Por eso no para. Por eso no puede parar. La violencia  es su método.

Pero tiene un límite. Siempre ha tenido un límite.

Ese límite somos nosotros: cuando dejamos de mirarnos como víctimas individuales de un acoso individual y reconocemos la estructura, cuando nombramos el método, cuando comprendemos que el que bloquea a Cuba y el que sanciona a Venezuela y el que amenaza a Irán y el que financia golpes en África y el que controla los precios del trigo en Asia son expresiones del mismo impulso conquistador que llegó hace cinco siglos a estas costas creyendo que el mundo era suyo.

Nos acosa el carapálida que vive de acosar hasta que todos juntos le demos su lugar.

Darle su lugar no es venganza. Es historia. Es reconocer al enemigo con claridad, sin los eufemismos que él mismo fabrica para protegerse, y actuar en consecuencia con la unidad que él más teme.

La cara pálida, con todo su bronceado artificial y sus trajes de marca y sus portaviones y sus sanciones, no es eterna. Ninguna forma de dominación lo ha sido jamás.

Somos la tierra. Somos el fuego.

Y el fuego no pide permiso.

jueves, 31 de julio de 2025

La vida, ¿es bella?

Cada mañana se abre como una grieta. No amanece: se cuela.

Y antes de que la luz tome forma en la pared, yo ya estoy de pie, descalzo, caminando hacia su respiración , ese vaivén pausado que me recuerda que seguimos. No es miedo. Es un hábito que se ha vuelto ceremonia. Como quien riega una planta que no debe marchitarse. Como quien guarda un fuego que no debe apagarse.

A veces me pregunto si eso es el amor: vigilar la vida ajena como si fuera la propia.

Hace poco volví a ver La vida es bella. La había visto antes, claro, pero esta vez no la vi: me vi. Entendí a Guido no como un personaje, sino como un espejo. Ese gesto de inventar un mundo amable en medio del desastre no es ficción; es defensa. No se trata de mentir. Se trata de filtrar. De ofrecer al otro lo que todavía puede salvarse del derrumbe.

Mi madre viene de una época sin piedad. La tuberculosis le robó el apellido a casi toda su familia. Creció entre ausencias, pero no se amargó. Ni siquiera cuando nos rechazaron por ser "de origen humilde", como si el amor viniera con pedigrí. Ella no respondió. Me abrazó. Me dijo: “somos suficientes”. Desde entonces, llevo esas palabras como quien lleva un abrigo en un país que olvidó el verano.

La isla cruje bajo el paso de la Historia, bajo el peso de las sanciones.
Cuba no grita: suspira, como un pulmón cansado que aún resiste.

Las estanterías vacías, las noches en negro, el murmullo de lo incierto filtrándose por debajo de las puertas. Pero yo salgo igual, cada día, como quien ensaya una coreografía secreta para que ella no vea el caos. Trabajo. Busco. Regreso. A veces traigo un dulce improbable, una fruta, un libro que huele a otros mundos.

Mi salario sirve para esta ficción que sostengo: que el mundo aún tiene esquinas amables.

Ella no me lo pide. Pero yo lo hago. Porque su paz es mi trabajo no remunerado.
Porque si el país colapsa, al menos que no le colapse a ella.

En la mesa siempre hay sobremesa. Después le leo en voz alta. Le pongo su música.
A veces le hablo de los vecinos como si todos estuvieran bien, como si nadie se hubiera ido.
Como si todavía estuviéramos todas voces .

Sí, hay días en que el cuerpo se me cae de cansancio. En que no hay metáfora que me consuele. Pero entonces la veo: sentada en la terraza, tranquila, tarareando, pasando página como si no pasara nada. Y entonces sí: todo vale la pena. Porque si ella está bien, yo también.

He visto partir a muchos. Huyen con la lógica del que no puede más. No los juzgo. Cada cual tiene su punto de quiebre. Pero el amor no se remesa. Los abrazos no cruzan fronteras en sobres amarillos. Nadie traduce las noticias para que suenen menos trágicas desde una oficina en Miami.

Quizás nací aquí no por azar, sino porque alguien tenía que quedarse. No para resistir con mayúsculas, sino para acompañar con minúsculas. Para enseñar Para ser testigo. Para ser escudo.

Porque si algo he aprendido —de ella, del cine, de la música que resiste el tiempo, de lo que escribió Sábato o cantó Silvio— es que la belleza no se esconde en la facilidad de los días, sino en el empeño de habitarlos con sentido.

Y así, en este teatro sin público, con ella como protagonista y yo tras bastidores, sostenemos lo que queda. No por heroísmo, sino por lealtad a lo que aún amamos.

La vida, ¿es bella?
No siempre. Pero a veces, en ciertos rincones donde alguien cuida de otro, sí.

Y eso basta.


 aquí tienes los títulos de los artículos más recientes de habana-havana.blogspot.com, acompañados de sus enlaces.


FEDERICO GARCIA LORCA : UN ANDALUZ EN LA HABANA
https://habana-havana.blogspot.com/ (entrada del 10 de agosto de 2025 — misma portada)

¿Por qué Estados Unidos es así? ¿Y con Cuba?
https://habana-havana.blogspot.com/ (entrada del 6 de agosto de 2025 — portada)

La vida, ¿es bella?
https://habana-havana.blogspot.com/ (entrada del 31 de julio de 2025 — portada)

Entrevista a cubanos. Humberto. Parte 1
https://habana-havana.blogspot.com/2025/06/entrevista-cubanos-humberto-parte-1.html

HISTORIAS DE FIN DE AÑO. Un momento en la noche en el malecón
https://habana-havana.blogspot.com/2024/12/historias-de-fin-de-ano-un-momento-en.html

CUBA. MI CIELO. MI MAR
https://habana-havana.blogspot.com/2018/09/cuba-mi-cielo-mi-mar.html



viernes, 20 de septiembre de 2024

ZONA DE CONFORT (II)

 Infancia, Adolescencia, Adultez: Cómo los Desafíos y las Decisiones Moldearon una Vida de Resiliencia y Búsqueda de Sentido en La Habana

CONSTRUYENDO UNA ZONA POR DECADAS


INFANCIA

En mi infancia, la vida se tejía entre apagones interminables y la incertidumbre de un futuro difuso. Recuerdo esos momentos en que, al anochecer, el mundo se sumía en la oscuridad y la única opción era comer adormilado, en una suerte de acostumbrada penumbra. La noche se llenaba de una calma extraña y resignada, pero también de una sensación de seguridad, un manto de inocencia que hacía que la falta de luz pareciera casi una aventura.

Durante estos apagones, la vida familiar adquiría un ritmo diferente. Las conversaciones se volvían más íntimas, las voces más suaves. Recuerdo a mi padre contando historias de su juventud, sus palabras cobrando vida en la penumbra. A veces, sacábamos juegos de mesa y, a la tenue luz de las velas, pasábamos horas jugando parchís o dominó, riendo y olvidando por un momento las dificultades que nos rodeaban. . Estudiar se convertía en un desafío, con los ojos esforzándose por distinguir las letras en los libros. Pero incluso en esos momentos de frustración, había una extraña sensación de unidad, como si toda la familia, todo el barrio, estuviéramos juntos en esto, compartiendo la misma experiencia de oscuridad y esperanza por el regreso de la luz.

El confort estaba en los detalles más humildes. Mi mamá trabajaba en un hotel que, debido a la falta de turismo, apenas recibía visitantes. Sin embargo, esa exclusividad nos permitió disfrutar de un suministro generoso de rosquillas, merluza y chícharos que sobraba cada dia. Estos manjares se convertían en pequeños festines, y la idea de que estos productos eran casi un secreto bien guardado de una Cuba cerrada al mundo, solo acentuaba nuestra felicidad.

Mis zapatos ortopédicos se convirtieron en un símbolo de mi infancia, una marca permanente de un tiempo lleno de dificultades. Pero, a pesar de las miradas curiosas y las dificultades que estos zapatos conllevaban, al menos tenía un par para proteger mis pasos, un pequeño consuelo en un entorno a menudo adverso. En ese entonces, no entendía por qué no podía tener esos tenis coloridos que veía en las pocas revistas extranjeras que llegaban a mis manos. Pero ahora, con la perspectiva que da el tiempo, reconozco el privilegio que era tener cualquier tipo de calzado. Esos zapatos, que tanto me avergonzaban, eran en realidad un símbolo de la preocupación y el cuidado de mis padres.

Los juguetes eran una de las pocas alegrías garantizadas en el año. Cada julio, las tiendas se llenaban de juguetes durante cinco días, y mediante un sorteo, cada niño recibía tres: uno grande, uno mediano y uno pequeño. Era como un festival de expectativas y sueños infantiles, un recordatorio de que, a pesar de todo, el espíritu de la infancia podía brillar con fuerza, incluso en los rincones más oscuros de una Cuba en tiempos difíciles.

Durante cinco días, gracias a un sistema de sorteo que hoy veo como un intento de igualdad en la escasez. Esa breve abundancia anual era como un oasis en el desierto de la cotidianidad, un momento en que todos los niños cubanos, sin importar nuestras diferencias, compartíamos la misma ilusión y alegría. 

Adolescencia: Entre Sueños y Realidades Cubanas

Después de una pausa de diez años, los apagones regresaron a nuestras vidas, pero de repente, un día, ¡magia! Un auto apareció en nuestra familia. Para nosotros, eso era como tener un pasaporte a la aventura. Podíamos ir a la playa, sentir el viento en el rostro y escapar del día a día por un rato. Esos viajes se convirtieron en recuerdos inolvidables, donde la arena y el mar nos ofrecían un respiro de la rutina.

La Escuela al Campo: Aprendiendo Más que en los Libros

Y luego estaba la Escuela al Campo. Al principio, muchos pensábamos que era una injusticia tener que separarnos de nuestras familias durante 45 días. Pero con el tiempo, nos dimos cuenta de que era una experiencia increíble. Para algunos, era una oportunidad para escapar de hogares difíciles; para otros, era el primer contacto con el campo y una forma de aprender a trabajar duro. Mirando hacia atrás, creo que fue una de las mejores lecciones de vida que pudimos tener.En resumen, esos años adolescentes fueron un torbellino de emociones y aprendizajes. Aunque enfrentamos retos y limitaciones, también encontramos maneras de disfrutar y valorar cada momento. Esos recuerdos son parte esencial de quienes somos hoy, llenos de resiliencia y creatividad.

ADULTO

Realidades: Mi Vida Adulta en Cuba

Y así, casi sin darme cuenta, me encontré en el umbral de la vida adulta. El niño que una vez fui, con sus zapatos ortopédicos y sus tres juguetes anuales, dio paso a un hombre con sueños y responsabilidades. La transición no fue fácil, pero ¿cuándo lo es?, me encontré con una paradoja curiosa: tenía una casa, pero no era realmente mía. Era el hogar de mis padres, ahora heredado. Un techo seguro, sí, pero también un recordatorio constante de las raíces que me ataban y las responsabilidades que heredaba junto con las llaves.

 Idiomas y Estudios: Mi Pasaporte inmóvil al Mundo

Me sumergí en los estudios con la determinación de quien sabe que el conocimiento es la única riqueza que nadie puede quitarte. Tres idiomas se convirtieron en mi tesoro personal, una forma de viajar sin moverme de la isla, de conectar con un mundo más allá de nuestras fronteras. Libros, revistas y hoy en dia internet.

La Enfermedad de Papá: Un Giro Inesperado del Destino

Justo cuando pensaba que estaba listo para desplegar mis alas y volar, la vida me recordó su imprevisibilidad. La enfermedad de mi padre, que le robó la voz, también me cortó las alas metafóricas. Me vi atrapado entre mis sueños de libertad y el deber filial, una batalla interna entre el deseo de volar y la necesidad de permanecer firme en tierra.

Pero la vida, en su sabiduría irónica, siempre encuentra formas de sorprendernos. Un cambio de casa trajo consigo el fin de los apagones, una pequeña victoria contra las sombras del pasado. El encuentro fortuito con un funcionario de turismo abrió puertas que ni siquiera sabía que existían. De repente, me vi aprendiendo a crear páginas web, una habilidad  que se convirtió en la semilla de una independencia relativa. 

¿Pasos Firmes?

Y finalmente, como un símbolo de este nuevo capítulo, llegaron los zapatos. Ya no eran un sueño lejano, sino una realidad ocasional. Cada par era un recordatorio tangible de progreso, pequeño pero significativo.

Esta etapa de mi vida ha sido un viaje de contrastes. Entre el peso de las responsabilidades familiares y la emoción de nuevas oportunidades, he aprendido que el verdadero crecimiento no siempre significa alejarse, sino a veces, encontrar nuevas formas de florecer donde estás plantado.

Cada día es un equilibrio entre honrar el pasado y construir el futuro. Y aunque el camino no siempre es fácil, cada paso, cada desafío superado, cada pequeña victoria (incluso en forma de un par de zapatos nuevos), me hace creer en el movimiento hacia adelante

Entre la Libertad y la Fidelidad: Las Encrucijadas de mi Vida Adulta

Pero la vida, con su implacable sentido del timing, decidió que era momento de una lección de humildad. La enfermedad de papá llegó como un huracán, arrasando con nuestros planes y esperanzas. Le robó la voz, arrancándole la laringe, y a mí me cortó las alas justo cuando empezaba a estirarlas. Me vi atrapado en una encrucijada cruel: mi libertad o mi lealtad. Elegí la familia, como tantos antes que yo, pero el sabor amargo de los sueños postergados persistía.

Por un lado, tenía la oportunidad de participar en un programa de intercambio en el extranjero. Era mi boleto dorado, la oportunidad de experimentar el mundo más allá de Cuba, de sumergirme en nuevas culturas y, quizás, forjar un futuro diferente. Sin embargo, aceptar significaba dejar a mi padre cuando más me necesitaba. La libertad que tanto anhelaba estaba al alcance de mi mano, pero el precio parecía demasiado alto.

Por otro lado, quedarme significaba posponer indefinidamente mis sueños. Implicaba asumir el papel de cuidador principal, navegar el complejo sistema de salud cubano, y convertirme en la voz de mi padre cuando él ya no podía hablar por sí mismo

La Decisión

Decidí quedarme. Fue una decisión que me pesó durante mucho tiempo. Veía a mis amigos partir, perseguir sus sueños, mientras yo me quedaba atrás, atado por lazos invisibles .

Redefiniendo la Libertad.

Sin embargo, con el tiempo, esta decisión me enseñó a redefinir lo que significaba la libertad para mí. Descubrí que la libertad no siempre está en la capacidad de ir a donde queramos, sino en la fuerza para elegir lo que creemos correcto, incluso cuando es difícil.

Esta decisión me llevó por caminos inesperados. Me obligó a ser creativo, a buscar oportunidades donde parecía no haberlas. Fue lo que me impulsó a aprender sobre diseño web, a conectar con personas que nunca hubiera conocido de otra manera, y a descubrir fortalezas que no sabía que tenía.

Estas decisiones difíciles entre libertad y fidelidad no fueron momentos aislados, sino un proceso continuo de crecimiento y autodescubrimiento. Aunque a veces me pregunto "qué hubiera pasado si...", sé que estas experiencias me han moldeado en la persona que soy hoy, con una comprensión más profunda de lo que realmente importa en la vida. Mirando atrás, veo un camino lleno de obstáculos, pero también de pequeñas victorias. Cada desafío superado, cada habilidad adquirida, cada momento de duda vencido, ha sido un ladrillo en la construcción de quien soy hoy. La vida adulta no ha sido lo que esperaba cuando era niño, pero ¿cuándo lo es? Ha sido, en cambio, una lección continua en adaptabilidad, resiliencia y, sobre todo, en encontrar la belleza y el valor en lo que tenemos, no en lo que nos falta.

La vida adulta no ha sido un camino fácil, y más que disfrutar de pequeños placeres, me encuentro resistiendo en mi pequeña zona de confort. Cada día es una batalla por encontrar mi lugar en el mundo, pero sigo avanzando, enfrentando los desafíos con determinación, y si, también con miedos



martes, 4 de abril de 2023

CUBA LIBRETA RACIONAMIENTO O ABASTECIMIENTO.

 De banquetes en la Plaza a la libreta de hoy: la revolución cubana y su economía en el filo de la supervivencia.

Cuando triunfó la revolución, e independientemente de lo que se diga de los grandes problemas y desigualdades que se arrastraban por décadas republicanas, había muchas cosas que en Cuba funcionaban, sobre todo en la economía.

Aunque fuera para un sector rico de la sociedad, había abundancia de ganado, la agricultura funcionaba, Cuba era el principal suministrador de azúcar, tabaco y ron de Estados Unidos. Todo esto estaba basado en la explotación de un pueblo, pero objetivamente para una población de escasamente seis millones era una economía mayoritariamente eficiente.

Cuando triunfó la revolución, con grandes momentos de populismo, se organizaron eventos pantagruélicos cuya fuente eran los recursos existentes en ese momento en el país. Mis padres recordaban las cenas de fin de año en la Plaza de la Revolución. Grandes mesas con cerdos, pescados, pavos y todo tipo de viandas y dulces.

Y luego estaban los negocios privados. La gente piensa que Fidel Castro llegó al poder y al día siguiente se nacionalizaron todos los negocios privados. En realidad no fue así, es más, los últimos que se nacionalizaron fueron las bodegas., aproximadamente en el año 1964. Y eso fue una consecuencia de muchas acciones, y entre ellas las del gobierno de Estados Unidos al cada año dar una vuelta de tuerca al bloqueo y la utilización del lemas de Maquiavelo: Quitales el pan y te venderán el alma.

Muy pocos se detienen a pensar en cómo era el pueblo cubano de aquellos tiempos. Entre otras cosas era un pueblo que quería resolver sus serios problemas y si fuera necesario hacer una revolución, y una vez hecha entonces en poco tiempo hacer elecciones y renovar los votos con la democracia burguesa.

Era inevitable que las arcas del Estado, las reservas de las grandes empresas , todo el ganado, campos de caña de azúcar y demás proveyeran los recursos para la campaña de alfabetización, de salud, de lograr éxitos en el deporte, el comienzo de grandes planes sociales. Las ideas de Fidel y el dinero ajeno, realmente no producido por una economía real de su gestión, sino pasada.

Todavía la presencia soviética no era relevante.

Esos años recordaban a la revolución cultural china, al ir deteniéndose la economía se organizaron grandes movilizaciones de hombres como la campaña por la producción de 10 millones de toneladas de azúcar que Fidel había prometido y si no, renunciaría.

Pero la realidad, las circunstancias y el pueblo le otorgaron poderes especiales a Fidel Castro que comenzó a desmantelar paso a paso la Cuba capitalista. Y comenzó a montar algo diferente.

Pero claro, los recursos ya no eran suficientes y de ahí viene la libreta de abastecimiento. Al comienzo llena de productos cárnicos, leches, aceites, productos de aseo. Cada nueve días era una fiesta. Cada fin de año un banquete. Y cada año fueron desapareciendo los artículos. Incluso cuando se mira la libreta de hoy en día la mayoría de las páginas se conservan, aunque no todas,  como si se conservara la esperanza de que algún día al menos regresaríamos a esa libreta original.

Y es algo que ya hoy parece imposible después de que casi desapareciera y casi se dejara a las fuerzas del mercado lo que cada cubano comería o vestiría.

Pero entre el punto primario y lo que tenemos hoy hay eventos importantes, como las emigraciones de los años 1980 y 1994. Sobre todo la del Mariel en 1980. Allí el gobierno, Fidel , comprendió que después de dos décadas la gente comenzaba a desear más. Pero no había de donde sacar más. Y el campo socialista vino en su ayuda: toneladas de conservas, granos, carnes, quesos, muebles, autos, ropas y zapatos. Y después de la emigración de 100 000 cubanos y por diez años hubo calma.

Esa calma tuvo un precio que pagar y un precio que demandar. Y esa década de los ochenta fue la década de oro de la revolución cubana. La URSS aportó enorme cantidad de recursos y la libreta revivió en cierta medida. La libreta tuvo como competencia el llamado mercado paralelo, donde los que ya tenían recursos podían comprar y los que no se conformaban con mirar las vidrieras, a diferencia de la libreta que era para todos por igual.

Pero la URSS desapareció en los noventa y regresaron las escaseces. Ya La Habana y Santiago de Cuba  eran las privilegiadas y el campo fue casi abandonado a su suerte, pero eso es otro tema. Solo la apertura de Cuba al turismo, después de mucha renuencia de Fidel por consideraciones en relación al costo político, la despenalización del dólar, y otras cosas mas, trajo de vuelta cierta cantidad de recursos. Y cuando parecía que lo inevitable sucedería (la desaparición de la libreta) sucedió algo que nuevamente le daría un renacer a ese librito lleno de páginas en blanco.

La pandemia de COVID .

Hoy, Cuba cuenta con menos recursos que nunca, mas hoteles que nunca, mas emigrados que nunca, y mas gente dependiendo de la libreta que nunca. Hoy en día cada cubano recibe mensualmente entre 4-5 libras de arroz, igual cantidad de azúcar blanca y parda, una botella de aceite, tres libras de pollo, un paquete de café, los niños enfermos leche en polvo y los sanos yogurt hasta los siete años. Dos jabones de baño y uno de lavar. Y cada 20 días a precios no subsidiados cada familia recibe por la libreta un paquete de muslos de pollo de 2 kg, una botella de aceite, entre dos y cuatro paquetes de salchichas y dos paquetes de picadillo.

Unos cubanos comprenden que es la única forma de mantener cierta igualdad hasta el día que se recuperen las cosas. Para otros es solo una manera de mantener a la gente dependiente

Como dijo alguien hace mucho. Lo importante no es que me traigan el gua del rio en un balde. Lo importante es que me dejen ir al río a tomar agua.

La libreta de hoy ya no es de abastecimiento, es de racionamiento. Resuelve a muchos, pero sigue con enemigos, entre ellos los economista que por momento han cedido ante la política. Su desaparición será el símbolo de la prosperidad o el principio del fin


Guia Local en La habana

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