domingo, 10 de diciembre de 2017
EL PASADO
Hace poco días un amigo extranjero me escribía comentándome que en su intercambio de emails con diferentes cubanos había notado que nosotros nos quejábamos todo el tiempo, sobre todo que siempre hablábamos de una manera incomprensible sobre el pasado, cuando debia ser algo que debíamos olvidar y seguir adelante.
Y claro, eso me dio pie a pensar sobre el tema.
Coincido en que las experiencias negativas y desagradables, e incluso terribles, hay que luchar por dejarlas atrás. Pero en el caso de los cubanos usualmente nos referimos a otro tipo de experiencias, es mas, a experiencias totalmente diferentes.
¿renunciarías o pondrías en el olvido experiencias y recuerdos de una vida casi perfecta desde el punto de vista humano? Supongo que no, y es por eso que siempre prima en nuestras mentes ese lamento, ese tono plañidero.
Cada generacion tiene un pasado diferente, Un pasado que una es una linea continua, es un pasado que ha sido retorcido varias veces hasta quebrarse.
Para algunos cubanos la vida de antes del 1959 era excelente. Para unos cuantos era maravillosa, para algunos mas mucho mejor que la actual. Pero entre los que vivimos en este momento y el año 1959 hubo un paréntesis de 30 años, es decir, hasta el año 1990 en que cayó el muro de Berlín.
En esos 30 años sucedieron muchas cosas malas para Cuba . Hermanos contra hermanos lucharon en una escala nunca pensada. La familia cubana se dividió no por un muro de concreto sino por uno de agua de 90 millas de ancho. Nos vimos viviendo bajo una presión enorme entre los intereses de dos superpotencias.
Y entonces, ya a fines de los 1960’s , casi 10 años después ya había surgido una nueva generación de cubanos en la isla, que junto a sus padres, se habían adaptado o verdaderamente aceptado la nueva ideología, construían un nuevo tipo de sociedad. Era como un gigante con pies de barro, pero se erguía año tras año como el coloso de Rodas en una región bien pobre y cada vez mas dominada por las guerrillas, los golpes de estado, las dictaduras militares. Y nosotros acá, para bien o para mal, aislados en nuestra pequeña isla ,vivíamos una explosión demográfica que siempre indica que las condiciones de vida mejoraban y era un buen momento para tener hijos y verlos crecer en un ambiente libre de violencia, las mujeres ganaron terreno hasta el punto de que hoy en día mas del 50% de los profesionales en Cuba son mujeres. La electricidad, el agua, el transporte público y demás costaban casi centavos, por no decir que durante años las llamadas en los teléfonos públicos fueron gratis.
Es cierto que debido al conflicto con Estados Unidos se impuso una libreta de abastecimiento o racionamiento si prefieren llamarla así , pero para cada cubano estaba garantizado carne, pollo, pescado, lácteos, y en fin toda una gama de productos a precios de centavos. Cada niño hasta los 7 años recibía un litro de leche diario por 20 centavos al día. . .cada quinquenio disminuían los productos, pero era una garantía
La lista sería infinita. Y aunque para muchos la realidad era asfixiante por no haber libertades políticas, es decir partidos políticos diferentes, y en mucho tiempo de viajes, problemas con la religión, etc, para la mayoría de los cubanos fueron años calmos, de trabajo, de enfrascarnos en el amor físico y la diversión, en los estudios, y en general se pensaba que en definitiva la construcción de una nueva sociedad llevaba implícita el barrer con los lastres de la sociedad (religión, avaricia, riqueza a costa de la pobreza de muchos etc).
Y fue relativamente fácil controlar la sociedad pues las nuevas generaciones no conocían la anterior. Solo sus templos (edificios públicos, iglesias, centros comerciales) eran una muestra muda del poder económico que tuvo la clase media cubana, pero claro. . . “a costa de tener a una mayoría oprimida”, según las palabras de los nuevos dirigentes .
Mi infancia.
Mirando atrás fue casi el paraíso en la tierra. No porque tuviera todo, sino mas bien por lo opuesto, es decir, no había diferencias entre los chicos de Cuba, o al menos los de la Habana. Mis padres lucharon por proveerme de un mundo espiritual que compensaría en gran medida la gran deuda material que el gobierno cubano tiene con mi generación, que la vida tiene con nosotros.
Había no obstante un precio a pagar.
Pero mirando atrás, los rostros los recuerdo mas luminosos que los de los cubanos de hoy en día. Hemos descubierto que hay un mundo exterior, maravilloso en posibilidades, pero aun lejano, todavía bastante inalcanzable por la mayoría de nosotros. Un mundo exterior que de seguro nos ofrecería la posibilidad de explotar en potencialidades con la enorme preparación que hay en este país (es algo que por otro lado siento que va decayendo, pero ese sería otro tema para otro email).
Siempre que trabajo con algún latinoamericano, sobre todo del área del Caribe y Centro América , les digo que recen para que el bloqueo de Estados Unidos y Fidel Castro duren mucho tiempo, porque el día que Cuba pueda estar libre de el conflicto actual, la luz que saldrá de acá no permitirá que se vea nada mas en el Caribe.
Desde que somos muy jóvenes se nos educa en el estudio de la sociedad moderna. En sus leyes, en como construirla si tuviéramos la posibilidad (ya sabes que siempre se culpa a los yanquis) y en como destruirla. En como hacer que personajes como un Chávez, como un Evo Morales, como un Rafael Correa o un Daniel Ortega se conviertan en aliados como en otro tiempo lo fueron Michael Manley de Jamaica, Bishop de Granada, Salvador Allende en Chile e infinidad de reyezuelos y presidentes de Africa, Asia y Medio Oriente.
Hace mucho tiempo tuve muchos intercambios con venezolanos que se molestaron con mis comentarios de todo lo que sucedería en Venezuela. Según ellos ofendía la inteligencia del pueblo venezolano al tan siquiera sugerir que pasarían tales cosas. Y es que no tiene nada que ver con la inteligencia de un pueblo, es tan solo la habilidad para controlar la mente humana y mezclar verdad y mentira, voluntad y humanidad, amor intrínseco de cada ser humano que los lleva a ser solidarios con los que están debajo y sufriendo . . .y que una vez salvados, se les demanda una fidelidad rayana en la sumisión.
Donde quiera que estén esos pueblos que han optado por una izquierda mas radical hoy en día ya nosotros, los soviéticos, los polacos, los alemanes del este, los búlgaros, los rumanos, los checos, los chinos, etc. ya estuvimos. Y nosotros los cubanos fuimos los designados por todo ese imperio rojo ya desaparecido en apariencia, pero aun con sus bases ideológicas presentes, para ser la punta de lanza en el tercer mundo y minar la base del así llamado imperialismo mundial
Los cubanos de la isla hemos estado , ganado o ayudado a ganar guerras en Nicaragua, Argelia, Etiopia, Congo, Angola, Namibia, Viet-Nam, en todas las guerrillas de América Latina.
¿Y como vine a parar acá? ¡ah sí!, cuando yo era niño todo eso y mucho mas ocurría y nunca se decía nada al respecto. Pero sin embargo día a día se nos educaba con el propósito de ser inflexibles en el principio fundamental: el capitalismo es intrínsecamente maligno y lleva la muerte dentro del mismo : la clase obrera.
Himnos de Gloria, futuros no imaginados por nadie excepto en Cuba, un hombre nuevo libre de las fuerzas del mercado. Un hombre nuevo que estaba dispuesto a renunciar temporalmente a la libertad individual y los beneficios del mundo material por un objetivo mas grande que él mismo.
Y sin embargo todo se fue abajo porque el nuevo imperio rojo colapsó. Con solo 70 años (en el caso de la URSS, el mas longevo) era imposible que pudiera sobrevivir una competencia con un sistema de mas de 4 o 5 siglos, sobre todo después de haber pasado por dos guerras mundiales y tan solo en la segunda haber perdido unos 20 millones de vidas.
Y ahora estamos en estos tiempos. Como desintoxicándonos. Y por eso a veces lo que escribo no tiene mucho sentido para los amigos a quienes escribo, porque fui criado en un ambiente totalmente diferente y del que aun quedan vestigios, que si no demoran mucho en venir podrán palparlos.
Ciertamente, por otro lado, que tienen razón , soy alguien por momentos melancólico. Cuando la gente me lo dice, que mis ojos parecen tristes siempre les digo que es cansancio, es que me avergüenza un poco estar triste , el dejarme llevar por la melancolía. Pero lo he superado en gran medida, pero claro, aun se me nota, sobre todo cuando escribo.
cubangel@gmail.com
viernes, 8 de diciembre de 2017
CONVERSACIONES CON EL FRAILE (II): Una equivocación y una paliza
Pues sí Mickhael, ya que tu país también tuvo este tipo de gobierno, no te resultará extraño que esas cosas sucedan.
Y como en todas partes, el ser un informante de la policía es algo denigrante, y si se sabe puede ser peligroso. Al menos hoy en día. Hubo una época en que era considerado hasta honorable, ya sabes, defendiendo los valores de la nueva sociedad. La ideología logra lo que no puede la propaganda.
Pero en fin, particularmente en estos tiempos es muy peligroso el ser tachado de informante. Y en el menor de los casos es una forma casi segura de lograr el ostracismo de la otra persona.
Yo vengo del hospital. ¡que escena! ¡que historia!
Que triste en verdad.
Pues resulta que un compañero de trabajo muy bueno que tenemos fue golpeado muy cerca de su casa. Ya sabes que ahora oscurece mas temprano, y él para cortar camino atraviesa un parque que ya a esa hora, y sin las luces, es una boca de lobo. ¡Pero es que en su barrio todo el mundo lo quiere mucho!
Pues nada , casi de milagro alguien pasaba cerca y lo ve arrastrándose. Toda una casualidad, y gracias a Dios que tuvo las fuerzas para poder arrastrarse.
Y no hubo que esperar mucho para enterarnos de todo. Resulta que había una mujer en su barrio, una mujer que ayudaba mucho y visitaba frecuentemente que parece se enamoró de él. Ella bastante mayor en verdad, pero en fin, esas cosas pasan. Pero claro, no era la única persona que mi amigo visitaba y ella un poco que celosa de las amistades , sobre todo de una vecino en común con el cual charlaban los domingos por las tardes, se le ocurrió usar la medicina del miedo: llamó a un amigo del vecino, le dijo que el maestro era un informante de la policía y que tuviera mucho cuidado con lo que hablaba delante de él.
Lo que ella no sabia era que además de ese amigo, esa persona que ella llamó conocía también a uno de los maleantes mas grandes de la zona y al que la policía le había hecho un registro en su casa hacia muy poco tiempo decomisándole todo lo que tenia mal habido. Así que lo primero que hizo esa persona fue llamar al maleante y advertirle, solo advertirle, que tuviera cuidado con el ‘maestrito’ del edificio de la esquina que era un informante de la policía. Todo muy que en secreto y de amigo a amigo. Solo para que tuviera cuidado.
Pero claro, si no quieres que las cosas tomen caminos tortuosos debemos conservarlas bajo siete llaves. Una vez que ya están fuera de nosotros no tenemos control sobre ellas. Ni corto ni perezoso el maleante y sus secuaces partieron hacia el parque , esperaron y dieron una paliza “ejemplarizante” a los ciudadanos: el chivato lo paga.
Y allí estaba ella, en el hospital, llorando a mares, pidiendo disculpa a la familia. Creo que la quieren acusar.
Yo diría que en las sociedades modernas, el ser confidente de la policía es el octavo pecado capital para el resto de la población.
Muy agradable el café de hoy, como siempre, pero ya me marcho, voy a casa, a tratar de borrar las imágenes que me tocaron hoy.
cubangel@gmail.com
domingo, 3 de diciembre de 2017
EL FINAL O LO QUE PARECE
No será una caída en el precipicio sorpresivo de la Historia. Unos lo hemos estado planificando, otros lo han tratado de evitar aun cuando no nos hemos detenido en la caída en ningún momento.
Debemos darnos las manos, respirar profundo y caer mientras escuchamos nuestros corazones latiendo locos de miedo.
Muchos nunca lo imaginaron, pero yo lo soñé muchas veces, por décadas ya, aunque no siempre con alegria. Debieron dejar que todo se derrumbara hace mucho y no ir recogiendo los escombros de techos y paredes, tratando de remendar el edificio en mal estado, y dejando un camino lleno de victimas.
Lo enfrentaremos. Algunos lograrán permanecer de pie, y es mas, elevarse. Será mejor si nos ayudáramos, pero creo que no será así. Hay muchas ganas de correr solo.
El derrumbe, los escombros, es de donde comenzaremos nuevamente, a pocas millas del pais mas poderoso, a años luz de la civilización tecnológica.
Nos darán la bienvenida al mundo donde los paises chocan en guerras y los bancos controlan la luz y la oscuridad.
Ya entonces tendrás mi numero de celular, mi email, mi cuenta en facebook, pero no me pidas mi corazón pues se quedará en el pasado, entre los escombros.
Sin embargo, me gustaría ir a donde tu estás, ver y disfrutar lo que tú disfrutas y ves.
¿Será posible? ¿Será posible disfrutar de tu seguridad y bienestar?¿existe algo asi? ¿Y qué hay del amor, el dinero, la ayuda que hoy me prometes?
Te recuerdo que me has dicho muchas veces que sostendrás mi mano, y me sacarás del pantano, que enfrentaremos todo juntos, después del final.
Pero solo veo alegria en tus pares, y muchas lagrimas entre los pequeños y pobres del
mundo de hoy.
cubangel@gmail.com
MI DESEO PARA HOY: UNA TORMENTA
Estoy menudo de ropas. Descalzo. Sin camisa.
Sin temores y en paz.
Me siento a esperar la tormenta que hace rato se siente venir. La huelo, la escucho trepidante en la distancia.
Mis pies descalzos la sienten a través de la tierra.
Ya llega la avanzada: pequeñas gotitas de lluvia
Tibias gotas que un poco que jugueteando y riéndose nos advierten de que escapemos si no queremos mojarnos de lo lindo.
Me estiro. Echo la cabeza hacia atrás y me preparo para el espectáculo.
Primero los truenos, magníficos, que asustan, pero ya no me dejan marchar.
Y a continuación los rayos. Tienen sed y caen el mar con fuerza, parecería que las nubes aspiran el agua de mar y nos liberan la lluvia dulce.
Yo empapado de agua tibia, cada parte de mi cuerpo destila paz, agua y alegría.
Viento, truenos, rayos , todo para mi.
Me acuesto en el banco. Cierro los ojos y escucho el futuro. Los abro nuevamente y un arco iris maravilloso, nítido y de colores fuertes está allí, como incitándome a transitarlo y escapar .
Regreso a la casa al atardecer, todavía mojado y de seguro mas hermoso porque he sido bañado por la lluvia, acariciado por el viento y he conversado con la furia de truenos y una tormenta.
Me termino de secar. Y así caliente otra vez y tranquilo me tomo mi tasa de té , me acuesto y me duermo.
Mañana será otro día.
cubangel@gmail.com
miércoles, 18 de octubre de 2017
BARACK OBAMA & CUBA
sábado, 13 de mayo de 2017
CUBA, JUGUETES Y ENANOS (O LA RELATIVIDAD DE LAS COSAS)

jueves, 16 de marzo de 2017
La esclavitud
La esclavitud sofoca el alma y el corazon de muchos hombres y mujeres. Une a un hombre que aborrece a una mujer y coloca el cuerpo de una mujer en el lecho de un hombre odiado.
La esclavitud pone el cuello de los hombres bajo el dominio del tirano y somete a cuerpos fuertes y mentes debiles a los hijos de la codicia para ser usados como instrumentos de su poder.
La esclavitud vive junto a la ignorancia y la humillacion, a la miseria y la desesperacion.
A la esclavitud le gusta que los niños crezcan como criminales y mueran como despreciados.
A la esclavitud (cualquiera que sea y el país que sea) le gusta nombrar las cosas de otra manera. Llamando inteligencia a la astucia y vacío a la sabiduría, y debilidad a la ternura y cobardía a un firme rechazo
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por favor da' un "like" si te gusto'.
domingo, 4 de diciembre de 2016
Murio' Fidel (III y final)
Capítulo III
Caravana
Es algo
difícil de explicar.
Yo
imaginaba que algo así ocurriría, pero vivir en Cuba, escuchar cada día a mis
compatriotas quejarse de las duras condiciones de vida, ver cómo internet, la
prensa y las televisoras extranjeras repetían hasta casi convencerme de que los
cubanos deseaban un cambio radical y que el país ya no era el mismo de los
últimos sesenta años… todo eso me había hecho dudar.
También
pesaba ver marcharse a tantos amigos y familiares. Y ver cómo algunos, ya en
voz baja, dejaban de proclamarse revolucionarios o de decir abiertamente que
apoyaban a Fidel Castro.
Y sin
embargo…
Mil
kilómetros.
Y al menos seis millones de cubanos acompañando las cenizas de Fidel Castro en
su viaje de regreso al lugar donde nació la Revolución.
Desde la
noche anterior a la salida de La Habana, miles de personas durmieron en las
calles para asegurar su lugar en el recorrido. El acto del día anterior, en el
que hablaron tantos dirigentes del mundo, había terminado tan tarde que no daba
tiempo de regresar a casa. Muchos se quedaron allí mismo, esperando en las
calles por donde, en pocas horas, pasaría el armón con las cenizas del líder.
A las
7:10 de la mañana salió la comitiva militar. Y comenzó el misterio.
Cientos
de miles de habaneros cubrieron cada milímetro de la ruta. Toda la ruta. Los
mismos caminos que sesenta años antes habían visto entrar a La Habana a un
Fidel de treinta años. Esta vez lo acompañaban gritando una sola consigna:
¡Yo soy Fidel!
Pero
aquello apenas comenzaba.
Día y
noche, en un silencio cargado de consignas, la caravana recorrió más de mil
kilómetros sin dejar un solo espacio vacío. En los pueblos, las calles
abarrotadas. En los campos, los campesinos bajaban de las montañas o caminaban
kilómetros para dar el último adiós. En todas partes, la misma consigna:
¡Yo soy Fidel!
Día y
noche, por campos y ciudades. Solo una pausa muy breve, de madrugada, en Santa
Clara y Camagüey. Hombres, mujeres, niños, ancianos, enfermos, militares,
estudiantes.
Aún hoy
me sorprende haber visto lo que creía que ya no existía con esa intensidad.
Hombres de campo, curtidos por el tiempo y por una pobreza material aún más
dura que la de la capital, llorando en silencio, sin esconder las lágrimas.
En
Santiago de Cuba parecía que la ciudad entera lloraba. El acto de despedida fue
incluso más emotivo que el de La Habana y dejó sin palabras a quienes todavía
pensaban que los cubanos acudían obligados por las circunstancias.
Lo
siento, pero a seis u ocho millones de personas no se las obliga a movilizarse
ni a caminar kilómetros para ver, durante un minuto o menos, las cenizas de un
hombre.
El
funeral fue privado. Sin cámaras. Desde la distancia solo se pudo ver cómo las
cenizas eran colocadas dentro de una roca redonda —o a sus pies— con una sola
placa: su nombre.
Nada más.
Escuelas especiales – Mapa genético
En el
mundo nacen muchos niños desafortunados. Niños con deformaciones, retraso
mental, malformaciones congénitas visibles e invisibles. Muchos son abandonados
por sus familias. Cuba no era una excepción.
Entre las
cosas que se hicieron en relación con la educación estuvo la creación de más de
trescientas escuelas de educación especial. Incluso en las montañas existen
escuelas para niños con problemas severos. Los maestros que trabajan allí deben
ser, como mínimo, graduados en pedagogía especializada. Estas escuelas tienen
mejores condiciones que muchas escuelas regulares.
En La
Habana está la más importante: República de Panamá, donde llegan los
casos más graves de todo el país. Ciegos y sordos a la vez. Retrasos profundos.
Deformaciones terribles. Allí hay un maestro por cada niño o joven.
Pero no
bastaba con crear escuelas si el problema seguía naciendo.
Un día Fidel
Castro decidió que había que atacar la raíz. Se ordenó realizar un mapa
genético de la población cubana. Miles de profesionales recorrieron el país:
médicos realizando pruebas de ADN, sociólogos analizando dinámicas familiares,
psicólogos ofreciendo herramientas para resistir, terapeutas atendiendo
limitaciones físicas. Las familias comenzaron a recibir ayuda económica de por
vida.
Un año
después, en un congreso de pedagogía, se le presentaron los resultados a un
Fidel visiblemente ansioso. Como consecuencia, entre otras medidas, se crearon
laboratorios de genética en todas las provincias del país. Desde entonces,
todas las mujeres embarazadas en Cuba deben someterse a exámenes de todo tipo,
incluidos los genéticos, para tratar de garantizar, en la medida de lo posible,
hijos saludables y preparados para la batalla de la vida.
Un año
más tarde, ese mismo ejército de especialistas realizó el mismo trabajo en
Venezuela, Bolivia, Dominica y Nicaragua.
Testamento político
“Toda la
gloria del mundo cabe en un grano de maíz.”
La frase
no es de Fidel. Es de José Martí, el hombre más importante de Cuba. Pero
acompañó a Fidel en los momentos cruciales de su vida, como un recordatorio
contra la tentación de la gloria y la fama. Y hay que reconocer que no siempre
se logra evitarla, porque aun cuando en Cuba no existe una estatua, un busto o
un edificio público con su nombre, muchas veces se le acusó de permitir el
culto a su personalidad.
En su
testamento político, el hombre omnipresente pidió algo muy concreto: que, tras
ser cremado, sus cenizas fueran depositadas de manera privada, sin prensa, sin
extraños, sin presidentes invitados. Solo la familia.
Y así
fue.
Pidió
también que su nombre no se pusiera a ninguna calle, fábrica, organización ni
edificio.
Y así será.
En pocos
días, la Asamblea Nacional de Cuba aprobará como ley su última voluntad.
Estoy
seguro de que el asombro se me irá pasando. Pasarán muchas cosas. Volveremos a
nuestras batallas diarias, algunos con mejor suerte que otros, en un mundo cada
vez más difícil para los pequeños de bolsillo y para los pobres.
Veremos
qué sucede en Cuba, rodeada de millones de amigos y miles de enemigos.
Como dijo
un famoso poeta-trovador, somos un país de roca que tiene debajo un país de
pan: Cuba.
Nota:
Esa noche la televisión cubana transmitió el momento en que las cenizas fueron
colocadas en el nicho. No había prensa cercana. Los presidentes invitados
estaban presentes, pero a distancia. Su esposa y sus hijos lucían cansados y
profundamente tristes. Luego se realizó una ceremonia militar.
Murio Fidel I: http://habana-havana.blogspot.com/2016/11/murio-fidel-i.html
Murio Fidel II: http://habana-havana.blogspot.com/2016/11/murio-fidel-ii.html
miércoles, 30 de noviembre de 2016
Murio Fidel (II)
El
silencio de un país
Acabo de
regresar de la avenida 23. Por ahí pasó el cortejo fúnebre de Fidel Castro en
su recorrido inverso, desandando la ruta del triunfo de 1959. Dentro de unos
días llegará a Santiago de Cuba, donde sus cenizas serán depositadas en el
cementerio de Santa Ifigenia, el mismo lugar donde descansan los restos de José
Martí, el hombre más trascendental de la historia de Cuba.
Anoche,
una vez más —quizás la última—, Fidel Castro reunió a un millón de cubanos en
la Plaza de la Revolución.
Desde
alrededor de las cuatro de la tarde, cubanos, visitantes, turistas, y miles de
estudiantes provenientes de África, América Latina, el Caribe anglófono, Medio
Oriente y Asia comenzaron a llenar la plaza y todas sus avenidas de acceso.
Todo ocurrió en silencio. La luz del día fue cayendo lentamente y las lámparas
de la plaza y las avenidas terminaron de darle al lugar un aire aún más
solemne.
Vinieron
dirigentes de todas partes del mundo. Otros llegarán a Santiago el domingo. Tal
vez la idea original fue que hablara un representante por cada región
geográfica, pero no pudo ser: todos querían hablar. Lo más curioso para mí fue
ver en la tribuna representantes de ideologías tan distintas, de regiones tan
alejadas entre sí, y sin embargo unidos por algo común: el bienestar de sus
pueblos.
¿Recuerdan
el dicho “dime con quién andas…”? Pues si quienes vienen a dar el último adiós
son, en su mayoría, personas que se ocupan de los pobres, luchan por ellos o
los protegen en sus países, entonces ahí hay un mensaje.
Anoche
hablaron presidentes o representantes de Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Haití
y Dominica, Venezuela, México, Rusia, China, Vietnam, Qatar, Irán y
Bielorrusia.
En Santiago de Cuba hablarán otros.
Por el
momento, los ricos callan.
¿Se imaginan
a Cuba en silencio durante días y noches? Es casi ir contra natura.
La única embajada que no tiene la bandera a media asta es la americana.
Los únicos que no fueron.
Quienes
han estado en Cuba pueden imaginar la escena: desde la Plaza de la Revolución,
bajando por Paseo, siguiendo por la avenida 23, La Rampa, el Malecón, hasta
salir de la capital, y luego por los campos, a ambos lados de la carretera,
cordones humanos de tres y cuatro filas en silencio. Algunos despedían con
saludo militar, otros con la mano en alto, muchos con pequeñas banderas
cubanas.
Y esto es
solo el comienzo.
Ahora es
cuando empezará a verse por qué la Revolución y Fidel han sobrevivido sesenta
años, un embargo estadounidense de cincuenta y cinco, la caída del gigante
soviético, “el fin de la Historia” proclamado por filósofos y economistas del
Primer Mundo, más de diez presidentes americanos, una invasión y casi una
guerra nuclear.
Porque
aunque más del cincuenta por ciento de los que viven en La Habana provienen del
interior del país, son los campesinos cubanos quienes tienen el mérito de
sostener este proceso que tan pocos comprenden.
Como dijo
una anciana en la televisión:
“Mis abuelos eran analfabetos. Mis padres tenían seis hermanos y todos eran
analfabetos. En 1959 éramos seis hermanos y fuimos alfabetizados por un joven
de quince años. Yo tuve seis hijos… y mis seis hijos son profesionales.”
Es
posible que las cosas en Cuba cambien con los tiempos que corren. Lo que no
sabemos es cómo cambiarán, ni cómo esos cambios terminarán influyendo en el
mundo en que vivimos. Cuba puede integrarse al mundo, pero cuidado: los cambios
comienzan por una célula, por una partícula, y los cubanos podemos ser muy
subversivos.
Si no,
basta mirar atrás y preguntarse: ¿qué otro país pequeño, en extensión y
población, ha tenido tanta influencia política en el siglo XX y lo que va del
XXI?
La
sensación de estos días es extraña. Sería tonto pensar que todos están tristes
o que ese sea el único sentimiento presente. Algunos salieron a ver pasar el
cadáver de su enemigo. Otros están preocupados por perder prebendas si las
cosas cambian. Otros, aún más inquietos, piensan en un Trump capaz de hacernos
revivir momentos terribles, ahora sin el líder que tantas veces dio el impulso
extra, eso que algunos llaman “algo más grande que uno mismo”.
Solo
queda esperar. El mundo ya no es el de antes. Es más peligroso, más vacío, más
ignorante y más hueco. La juventud del Primer Mundo es, quizás, la peor de los
últimos cien años. La del Tercer Mundo, en cambio, sigue siendo consciente. No
ha decaído.
Fidel
Castro dijo una vez:
“El hombre más peligroso es el hombre consciente de la clase social a la que
pertenece, o por la que quiere luchar.”
El mundo
está demasiado lleno de pobres como para no pensar que, dentro de ese 99% sin
poder ni recursos, la semilla de las ideas —o de la ideología— de un Fidel no
termine germinando en algún corazón… o en algún cerebro.
Que no son lo mismo.
Y no se usan igual.
Humberto. Guia y Maestro.
Tours. Whatssap +5352646921
instagram: humberto_habana
lunes, 28 de noviembre de 2016
Murio' Fidel (I)
Humberto, el material que entregas sí da para un capítulo potente, con identidad propia y una voz testimonial clara. No necesito añadir criterios externos ni corregir el enfoque: el núcleo está ahí. Lo que hago a continuación es convertir tu texto en un capítulo narrativo, ordenándolo, dándole respiración literaria y ritmo memorialista, sin introducir ideas que no estén ya en tu diario.
Si al terminar sientes que “esto es lo que yo quise decir, pero mejor contado”, entonces está bien y lo dejamos así.
Capítulo I
Cuando murió Fidel
Se murió el abuelo.
Se murió el padre.
Se murió el dador.
Murió el guerrillero, el Salvador, el líder mundial, el cubano más sexy de los años sesenta y setenta. Murió el macho-guerrillero que ayudó a fundar la escuela de ballet más importante del Tercer Mundo. Murió el fundador del movimiento de los Países No Alineados. El creador de guerrillas. El impulsor de misiones de alfabetización en el Tercer Mundo… e incluso en el Primero.
Murió el dictador —para algunos cubanos y muchos extranjeros— y también el creador de la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde estudian los más pobres entre los pobres de nuestro continente. Murió el hombre que llamó a los soviéticos y a sus misiles a solo noventa millas de Estados Unidos. El que hizo de la escuela y del deporte una obsesión nacional, llevando a Cuba a estar entre los quince países más medallistas en Juegos Olímpicos sin ser una potencia rica.
Murió el que comenzó una guerrilla con solo doce hombres y tres años después había tomado el poder. El que creía que los cubanos no necesitábamos la democracia al estilo capitalista porque, para decidir, ya estaba él. El creador de un sistema de vigilancia perfecto para saber qué podía estar pensando o haciendo cada cubano.
Murió el arquitecto de la campaña de alfabetización que eliminó el analfabetismo en apenas un año. El que llevó a cubanos a guerras en África, Asia y América Latina. Murió el caballo —el número uno en la charada cubana—. El creador de la mayoría de las universidades del país. El fundador del Instituto Superior de Arte.
Murió el político que dividió familias para poder vencer. El que en su primera semana de gobierno prohibió por ley la prostitución y el juego, incluidos los casinos americanos. El que hoy critican y detestan muchos de los que se fueron bien formados hacia un mundo que no forma ni prepara a los pobres, y que gracias a esa ventaja lograron prosperar.
Murió el hombre que no confiaba en los imperialistas porque, según él, eran egoístas y solo deseaban la destrucción de quien no fuera como ellos. El que no nos dejaba viajar a países capitalistas porque pensaba que contaminaban el espíritu. El de los discursos interminables de seis y ocho horas. El que jugaba béisbol, ajedrez y practicaba la caza submarina.
Murió el amigo de Mandela, de Indira Gandhi, de Allende. El cercano a Graham Greene y a Gabriel García Márquez. El hombre rodeado de una lista interminable de lo que el mundo llama “gente progresista y de bien”. Murió el odiado por dos millones de cubanos y sus descendientes en Estados Unidos.
Murió el que decidió dar solo una entrevista al año cuando comprendió que, dijera lo que dijera a un periodista occidental, siempre sería desvirtuado. Por eso tenía sus propios técnicos para grabar. El que dejó de fumar en público porque la Organización Mundial de la Salud se lo pidió, consciente de que era imitado en todo el mundo.
Murió el hombre del que nunca supimos cuántos hijos tuvo realmente ni quién era su esposa hasta mucho después, cuando la enfermedad hizo visible a la mujer que no se separó de su lado. El que cada año, antes de la Asamblea General de la ONU, recibía a los líderes del Tercer Mundo que pasaban primero a saludar antes de seguir hacia Estados Unidos.
Murió el orador que impulsó con sus discursos la entrada de China al Consejo de Seguridad… y que años después la atacó cuando ese gigante invadió Vietnam. El hombre bajo cuyo gobierno se erradicaron enfermedades como la poliomielitis y la tuberculosis. El creador de frases como: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora la injusticia, tiembla.”
Murió el líder que llevó a juicio y mandó a fusilar a uno de sus militares más queridos, el único con la medalla de Héroe de la República, por considerar que había puesto en peligro la imagen de la Revolución. El que participaba en todos los congresos de maestros. El que creyó que nacer y crecer después de 1959 bastaba para crear al Hombre Nuevo… hasta las grandes decepciones de 1980 y 1994.
Murió el creador de un sistema de inteligencia tan sólido que los rusos venían cada seis meses a intercambiar información. El ateo que logró que los últimos tres Papas visitaran Cuba. El que envió médicos a Haití mucho antes de que los terremotos y huracanes obligaran al mundo a mirar hacia ese país abandonado.
Murió el hombre que dijo que la universidad era solo para los revolucionarios. Al que no le gustaban los guardaespaldas y al que intentaron matar más de mil veces. El que durmió en un hotel de Harlem cuando Estados Unidos le canceló la reserva oficial como Jefe de Estado.
Murió el que eliminó la Navidad y el Día de Reyes del calendario por considerarlos fechas mercantiles más que religiosas. El que le dijo “no” a Estados Unidos tantas veces que nos bloquearon y vaciaron mesas y tiendas durante casi seis décadas.
Murió el hombre al que muchos emigrados culpan por separarse de sus familias, cuando —según pienso— la mayoría solo obedeció a corazones impulsados por el dinero, sin la dignidad de luchar por lo que aman, sea familia o país, que al final es lo mismo.
Murió el que vetó a Julio Iglesias por cantar en Sun City, el cabaret racista de Sudáfrica. El que las nuevas generaciones solo conocían por los libros de historia. El que nació con un nombre que, traducido al latín, significa “Fiel al Ejército”.
Murió el que resistió la caída de la URSS y desde sus cenizas impulsó una segunda ola de gobiernos de izquierda en América Latina. El que dijo que Cuba sería un país de hombres de ciencia porque no teníamos petróleo, sino cerebros que exportar.
Murió el que reconoció su propia decepción al ver que, cincuenta años después, los negros seguían siendo mayoría en las cárceles y minoría en las universidades. El que las mujeres culpan por la precariedad de las cocinas, pero al que agradecen ser hoy casi el sesenta por ciento de los profesionales del país.
Murió el que abandonó La Habana para construir en el campo. El que puso a Cuba entre los diez países con menor mortalidad infantil del mundo, repitiendo que nada era más importante que un niño. El libertador para Angola y Namibia. El hombre que durante veinte años trajo a Cuba a niños afectados por Chernóbil.
Murió el creador de la libreta de racionamiento para que todos recibieran lo mismo, no solo los que tenían dinero. El que nunca entendió de marcas ni glamour, y por eso cada generación de jóvenes tuvo problemas para aceptarlo… hasta que maduraba y elegía un camino: derecha o izquierda.
Murió el que decía que las únicas comunistas reales que conocía eran las monjas. El que abrió los aeropuertos cubanos el 11 de septiembre para recibir aviones desviados y alojó gratis a los pasajeros. El que para los amigos fue Fidel, y para los enemigos, Castro.
Hoy salí de mi casa como siempre. Antes de abrir la puerta me puse los audífonos y caminé rápido con la música nueva que me habían pasado al teléfono. Al rato noté algo extraño: un silencio que se escuchaba a través de la música.
La ciudad estaba en silencio. Incluso en las casas de quienes no simpatizaban con él hubo respeto. Tres días de silencio. Sé que muchos dirán que fue miedo, pero el pueblo cubano siempre ha sido respetuoso.
Banderas a media asta. Duelo oficial. ¡Cuba sin música durante nueve días! Parecía el fin del mundo, pero sabíamos que no lo era. La vida es más grande que cualquier hombre.
De ser presente, pasó a ser pasado.
Ya está en la Historia.
Humberto, Guia y Maestro en la Habana.
city tours. whatssap +5352646921
instagram: humberto_habana
sábado, 5 de noviembre de 2016
HAVANA: A WONDERFUL CITY
CUBAMIGOS PRIVATE VACATION RENTALS
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GUIDE IN HAVANA( WALKING TOURS IN OLD HAVANA):
Humberto Linares
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